lunes, 31 de diciembre de 2007
Balance
lunes, 24 de diciembre de 2007
Panderetas y zambombas
No sé si será por eso que ayer empecé a escalofriarme (bonito palabro) al ver en el telediario la alegría de los Lotepremiados y, en vez de quedarme en una humedad visual intensa pero efímera, como todos los años, de repente estaba llorando lágrimas a raudales, con la respiración entrecortada y amarga… Y me descubrí a mí misma acordándome de todo lo que echo de menos: de la gente que está lejos, de aquélla que ya nunca estará. Por un segundo me sorprendí a mí misma añorando una vida familiar plácida (pensamiento que mi orgullo intentó desterrar de inmediato), y una ilusión decembrera como las de antes: ingenua, sin fisuras ni esquinas de sombra…
Al final opté por no intentar buscar la causa, y quedarme en que la publicidad te termina comiendo tanto la cabeza que estas fechas te dejan inevitablemente, como dicen por ahí, más tonta que una maza.
“Y ahora que estoy solo con mi pensamiento, esperaré que el viento me venga a buscar. Ideas circulares, palabras que no dejan de girar en mi interior. Mentiras y verdades, que parecen iguales donde suena mi tambor".
miércoles, 12 de diciembre de 2007
Qué bonito sería si fuera tumbarse y, ¡plof!... Polvo de estrellas.
martes, 11 de diciembre de 2007
lunes, 3 de diciembre de 2007
El día de campo, oliendo a tomillo, viendo el azul precioso y oyendo a los pájaros y nuestra particular mezcolanza idiomática, durmiendo la siesta con el sol en la cara, me ha abierto el apetito sensorial, además de dejarme un tobillo hecho ciscos. Necesito frenar el ritmo y parar. Así que me voy de acueducto, a pasar largas horas en carretera, visitar animales preferidos, reencontrarme con amigas que están lejos lejos... y darme también algún desahogo hormonal, pa qué nos vamos a engañar.
Espero volver sin incidencias (a buen entendedor...) y con unas cuantas historias agradables que contar.
¡¡Hasta pronto!!
domingo, 25 de noviembre de 2007
Vaya fin de semana de perrerismo y tiempo revuelto... (interno, externo, poco importa, al final todo se mezcla).
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"A pesar de sus actitudes y del rigor con que se atenía a la regla, Quart era un hombre lúcido. Y esa lucidez se manifestaba como una maldición serena que impedía aprobar por completo el orden natural de las cosas, sin proporcionarle a cambio coartadas que hicieran soportable semejante conciencia".
(La piel del tambor).
***** "Quizá no sea indestructible el trueno del fusil, tanto dolor. Quizá no seamos héroes pero aún seguimos vivos, y en la crisálida su voz estallará. Y no se quedará inmóvil al borde del camino, y hará futuro su fuerte fragilidad".
jueves, 15 de noviembre de 2007
Panta Rei
Agua, fresca y horadera...
Restando monedas de esta fianza,
erre que erre, sigo apostando por los sonidos...
Por mi vida en la que siempre predominaron los sonidos err...áticos.
martes, 13 de noviembre de 2007
Dispersión
Pero el tiempo no me da pa’ tanto. Y de todas formas, tampoco estoy muy prolífica a la hora de escribir. Puede que sea porque últimamente ando en una dimensión intermedia entre el mundo real y el mío propio, mi mente da tumbos difusos entre ambos. Así que no estoy en ninguno de los dos lo suficiente como para que me inspiren; ni siquiera para que la dispersión, buena musa en otras ocasiones, lo consiga. Voy escribiendo algunas cosillas, pero no remato nada.
Además, la actualidad crispado-cachonda (véanse los nuevos politonos y dominios, aunque yo no piense callarme), que también daría juego, me resulta hasta cansina... Y lo que nos queda.
Es una pena, me gustaría centrarme un poco y contaros porqué continúo sonriendo pese al fardo del final, que se agiganta diariamente (la edad adulta me persigue y yo sigo intentando resistirme a su acoso). Mientras tanto, pequeña pista: ¡¡de vez en cuando consigo cruzarme con mi amiwito por las mañanas!!
miércoles, 31 de octubre de 2007
jueves, 18 de octubre de 2007
A veces por reír y a veces por llorar. ¿Cómo explicar, si se me queda corto el diccionario? ¿Cómo explicar que se me queda corto el diccionario?
lunes, 8 de octubre de 2007
Y una cabra tocando el violín

jueves, 4 de octubre de 2007
De sorpresas mañaneras y mundos-pañuelo
Por otra parte -los caminos que mi mente sigue para enlazar sus propias conexiones son inescrutables-, hoy el mundo (la vida, el universo, Dios o llámalo X) me regaló otro de esos momentos mágicos y especiales que sirven pa' que empieces el día con buen pie. Pa' arrancar sonrisas especiales y gratuitas. Del tipo de aquella libreta roja.
Y entonces -por fin, que me enrollo más que una persiana- llegó el momento del que hablo: me acordé de pronto de aquel crío rubio, de ojos claros y cabeza ligeramente más grande que el resto de su cuerpo, que solía encontrarme, años ha, a esa misma hora, en ese mismo camino, todas las mañanas en el mismo punto de la calle, a la altura del paso de cebra sin rebajes. Y siempre, siempre, iba enfurruñado, llorando cual berraco, con los ojos hinchados por el sueño y el berrinche, la criaturica. De la mano de su abuela, que debe haberse ganado el cielo -integración de la mujer en el mercado laboral, creo que le llaman-. Animalito.
La casualidad de encontrármelo de nuevo, entre toda la gente que me cruzo a lo largo del día ahora que camino tanto, me recordó además que el mundo es un pañuelo. Tan pañuelo como pa encontrar, al cabo de una surrealista noche etílica, antiguas compañeras de clase que resultan estar en tu propia facultad.
Sin embargo, arduas investigaciones (un par de llamadas telefónicas y veinte minutos con la boca abierta por la sorpresa) le permitirán descubrir que dichos conceptos concluyen también con la fórmula "Soldado del amor = amigo del novio de la prima de otra amiga" --> lo que viene siendo "soldado a 800 kms, amigo a otros tantos kms del novio a 300 kms de la prima a 600 kms de tu amiga a 100 kms". Y quien me entienda que me compre.
domingo, 23 de septiembre de 2007
Piratas

jueves, 13 de septiembre de 2007
domingo, 9 de septiembre de 2007
Escarabajos, orugas y otras idas de olla
Mientras tanto, la vida me regala nuevos amigos que se esconden en los recovecos de mi cuarto y de vez en cuando salen a saludarme: escarabajos, orugas e insectos varios que añadir a mi lista de animales curiosos y admirados, ésa en la que el caracol ocupa el segundo puesto. Observarlos es una forma muy entretenida de pasar el tiempo, hasta el punto que me sorprendo a mí misma esperando a que aparezcan, y me hacen sonreír. Tres semanas conviviendo con ellos... Pues ya son como de la familia.
El escarabajo mola mucho, y es muy bonito. Pero quizá debería aprender de la oruga alguna lección: por ejemplo, a echarle huevos a los obstáculos. O puede que sea al revés, y la oruga tenga que ser más realista y mantener las patitas bien aferradas al suelo.
Me pongo a cavilar y me acuerdo de lagartijas y almendros que florecían allá por el mes de febrero, en aquellos "descansos dominicales" (¿te enlazo o no te enlazo?). Y por elucubrar que no quede... ¿Será el Lenguaje del Mundo, que me regala escarabajos y orugas porque me está queriendo decir algo?
Mientras tanto, aprendo a sonreír. Y los colores cambian, poco a poco, como corresponde a cualquier cambio de estación (a pesar de que aquí ya hace un frío que pela). A lo mejor va a ser verdad -al fin y al cabo todos somos animalitos- que si tú fueras oruga y yo escarabajo... Seríamos soldados de ésos... (repito, ¿te enlazo o no te enlazo?).
Puede parecer que me estoy liando... Pero en el fondo de mi cabeza todo está más claro. Y estoy muy contenta, casi diría feliz (que ya iba tocando). Y cuando decida ser yo...
***** "This could be nothing but I'm willing to give it a try"
jueves, 30 de agosto de 2007
“El mar olía como una vela hinchada que hubiera aprisionado agua, sal y un sol frío. El mar tenía un olor sencillo, pero al mismo tiempo grande y singular, por lo que Grenouille no sabía si dividirlo en olor a pescado, a sal, a agua, a algas, a frescor, etc. Prefería, sin embargo, dejarlo entero para retenerlo en la memoria y disfrutarlo sin divisiones. El olor del mar le gustaba tanto, que deseaba respirarlo puro algún día y en grandes cantidades, a fin de embriagarse de él. Y más tarde, cuando se enteró de lo grande que era el mar y que los barcos podían navegar durante días sin ver tierra, nada le complacía tanto como imaginarse a sí mismo a bordo de un barco, encaramado a una cofa en el mástil más cercano a la proa, surcando el agua a través del olor infinito del mar, que en realidad no era un olor, sino su aliento, una exhalación, el fin de todos los olores, y disolviéndose de placer en este aliento”.
lunes, 27 de agosto de 2007
Empanadilla de Móstoles
¡¡Encanna!! ¡¡Encanna!!
martes, 21 de agosto de 2007
Riesgo de Libertad
viernes, 10 de agosto de 2007
Vértigo


viernes, 3 de agosto de 2007
Recuerdos
Lo peor (o lo mejor) de los deslices que no se convirtieron en aciertos no es seguir sin considerarlos un error. Lo peor (o lo mejor, insisto) es que la balanza entre ambos extremos siga sin haber pronunciado su última palabra. Es el peso permanente y certero del acierto, pese a lo amargo que eso conlleva. Y pese a que, con cada día de tu silencio (y si me pongo a contarlos seguro que dan trescientos y un pico largo), alejas un metro más el contrapeso positivo. Lo peor (o lo mejor) de un desliz es cuando, aun si estuviera claro que fue un error, re-erraríamos sin rechistar.
Lo peor (y aquí no cabe paréntesis dubitativo) es que, cual ciprés delibeño, tu sombra es extremadamente alargada. Y bloquea todo lo demás.
Y mientras yo caminaba pensando si postear estos pensamientos o no, la caprichosa lista de reproducción de mi odiado centro comercial me zampó aquella canción hortera que una vez me enviaste (y que, dicho sea de paso, cumplió su función derrota-resistencias, como todo placaje que te proponías...). Pa' que terminara de decidirme. Ay, alma de cántaro.
***** "Yo me propongo ser de ti una víctima casi perfecta".
martes, 31 de julio de 2007
Pensamientos campestres
A veces te veo a ti.
A veces veo palabras.
A veces respiro hondo y mi sombra refleja agua.
Yo quisiera ser viento y gritarme a mí misma.
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Y lo peor, queridos vandalillos, es que ya se os echa de menos. Aunque eso no pienso decíroslo, no sea que terminéis creyéndolo.
jueves, 12 de julio de 2007
Hasta el mes de Agosto. Así que pospondremos hablar de la Plataforma TQM-MFP (Te Queremos Marín - Marín For President) que E y yo pensamos montar ahora que se acerca la pre-campaña electoral y llegan curvas. Y como tenemos una foto, ambas dos, hecha allí donde él aposenta sus sabias posaderas tres o cuatro veces por semana, pos tenemos derechos más que de sobra para ser las socias fundadoras. Y punto en boca.
Y sí....... Aceptamos barco....... Gracias, oh amigo comprensivo donde los haya, por velar por mi salud y priorizar mis vaivenes hormonales a tus baños andalusís. Y que, aun encima, los trenes te recuerden al viaje de caracoles y a nosotras. Si es que hay que quererte... ¿Suficiente?
Indimientras, diviértanse (y no se bañen de noche sin mí o la venganza será terrible).
jueves, 28 de junio de 2007
Desliz
Lo pongo porque la frase me encanta... Aunque también podría decirlo con intención directa. De hecho podría proponer dos o tres deslices que se me vienen ocurriendo. O no a mí. Unos cuantos deslices por los que convertirme en víctima voluntariamente.
Claro que algunos serían errores evidentes, con pocas posibilidades de llegar a aciertos. Y otros ni siquiera tengo permiso para proponerlos.
Al final nos quedaremos tú y yo, ya lo verás, con el vaivén.
Y en esta guerra de armas biológicas que van y vienen... Lo pongo porque la frase me encanta.
***** "Yo me propongo ser de ti una víctima casi perfecta".
jueves, 21 de junio de 2007
Toros: oír para creer
Así que me enchufo a un programa de la que soy habitual, cuyo título induce a pensar que, efectivamente, los argumentos, análisis o lo que quiera que vayamos a escuchar, serán de cierta seriedad. Sí, sí, pero el mío tiene flores. Es que hay días que enciendes la tele y te dan el post hecho (mal, porque esto de escribir de bulli en un antro no inspira mucho, pero hecho).
Me explico. El tema de debate era los toros (la Fiesta, que dirían los españoles de honra, uzea yo no). Toros sí, toros no. Tras oír las intervenciones de los entendidos en la materia, tanto por una parte como por otra, aprendo que hay estudios científicos que demuestran que los toros no sufren porque les claven las banderillas y les hagan barrabasadas múltiples. Yo intento mantenerme en lenguaje soutenu, pero sólo me sale un "¡tócate la pera!". Estudios científicos... Lo que me faltaba por oír.
Cuando todavía estoy intentando digerir semejante chispazo de inteligencia, llega el turno de los colaboradores del pograma (sí, sí, pograma). Y, aquí sí, agárrense las meninges que vienen curvas. Uno de ellos es un renombrado articulista (cuyo link no he conseguido encontrar) de un renombrado periódico de izquierdas, por lo cual, prejuiciosa yo, me sorprendo al oírle argumentar las siguientes lindezas: para empezar, a este buen hombre la cuestión de si el toro sufre o no le parece irrelevante porque dice "yo como nunca he sido toro, no puedo saber si le duele o no, y los toros no tienen sentimientos". Toma ya. Acompaña esta sagaz afirmación apoyándose en el estudio científico anteriormente mencionado. Sin comentarios.
Y ya después viene llevándose de calle a los espectadores. Resulta que él estuvo presente en la "magnífica corrida" que hubo el domingo en Barcelona. Y, por lo que se ve, el público salió de la plaza extasiado, pacificado consigo mismo y con el vecino, transformado hacia arriba en vez de hacia abajo. Qué me estás contando. La conclusión final viene a ser (digo viene porque no lo recuerdo de forma textual y Dios me libre a mí de difamar) es, si j'ai bien compris, que matar animales con el propósito principal de divertirnos a su costa, y matarlos lenta y cruelmente, es positivo para la sociedad porque hace que las personas mejoren y convivan felices consigo mismos y con los demás.
Bromas e ironías aparte, ¿es ésta la transformación que queremos de la sociedad? Yo sólo sé que escuchar esta clase de barbaridades, sobre todo de boca de gente supuestamente informada y analítica, ha hecho que los crispis dietéticos se me atragantaran... Pero a lo mejor soy yo la rara.
***** "Feel the rain on your skin"... que es de lo que yo pretendía hablar hasta que se me cruzaron los toros en el camino. Pobrecitos ellos, que, como el todo mundo sabe, no sienten ni padecen dolor o lluvia alguna en su piel.
sábado, 16 de junio de 2007
Sorpresas te da la vida - Relato de un chichón
Relato de un chichón:
“Caía la madrugada madrileña. Los nervios me hacían dar vueltas en la cama, a pesar de tener más sueño que un gusiluz sin pilas. Me quedo empanao perdío con to la cara embolillao mirando la ventana abierta. Por la puta cara y como si de un espasmo se tratara, Autoradelblog mete un bote y le arrea un descomunal cabezazo a una de las hojas de la ventana. La habitación queda en silencio. Intentando no partirme el ano la llamo por su nombre. A su respuesta de "sí", veo que la lesión no es irreparable y, entonces sí, me descojono sin pudor.
Ahora en el avión ella sa quedao mimía cual cuerpo decapitado, la cacho perra. ¡Yo quiero comé, coño!”
Lo bueno de hacer limpieza general es que a veces encuentras cosas que creías perdidas, como una libreta roja, o cosas que incluso habías olvidado, como historias sobre estrellas viajeras y ligeras de cascos. Forman parte de esas pequeñas grandes sorpresas estupendas que nos trae la vida y de las que, como ya comenté con respecto a las galletas de chocolate, vengo queriendo hablar desde hace algún tiempo.
Efettivamente, cuando menos te lo esperas... Cuando menos te lo esperas te asaltan recuerdos geniales, y tu propia sonrisa parece entonces capaz de iluminarte el día.
Andaba yo cavila que te cavila, tratando de pensar en cómo actualizar (esto de andar desconectada de la tecnología y la civilización me mata) y sobre qué (esto de tener aún las neuronas fuera de juego, y lo que queda, es fatídico), cuando me he encontrado un pequeño tesoro que, aparte de arrancarme carcajadas hasta las lágrimas (pero esta vez no hay fotos que lo atestigüen), me ha solucionado el post. Ahora sólo me falta encontrar una conexión y publicar.
pd: seguro que el autor del texto sabe perdonar que le plagie (sólo me permití algunas ligerísimas licencias literarias) sin pedir permiso a su copyright :- Se ofrecen desayunos castizos a cambio.
***** “Pero sucede también que, sin saber cómo ni cuándo, algo te eriza la piel...”
martes, 5 de junio de 2007
Miscelánea (or nonsense?)
“Sentía el sudor de sus cuerpos entrelazarse bajo la arena. El sabor a sal, el olor a tierra mojada. El olor a sexo era lo que más excitaba. Podía adivinar los contornos de los cuerpos, las fantasías que cada uno de ellos imaginaba en cada momento”.
Después soñaba con hacer castillos de arena, sin más ayuda que una pala y un rastrillo. Nunca se acostumbró del todo a utilizar el cubo, porque entonces la forma de los alminares quedaba demasiado perfecta. Le gustaba apelmazar bien la tierra y el agua para poder perfilar la arena con la mayor precisión posible. En cada torre de su castillo habría una princesa, ganándole la partida al dragón (con los puños o con el intelecto: si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él). Los dragones parecen peligrosos, o al menos así nos los venden, pero quizá puedan ser buenos amigos nuestros. Las princesas no deberían necesitar de apuestos príncipes encantadores que las liberaran de criaturas de cola venenosa y lengua humeante. Deberían bastarse y sobrarse ellas solas para eso, porque son bien capaces. Deberían plantarse y no dejar que nadie les venda la idea contraria. Pero conozco demasiadas princesas, jóvenes y hermosas, atadas, con tal de no quedarse solas en la lucha, a un príncipe peligrosamente embaucador que las trata como vasallas. Y se les olvida que, descalzas o con zapatos...
Galletas de chocolate mojadas en un vaso de leche fría... Se vienen mereciendo un post y se me hace la boca agua al pensarlo. Un post para ellas solitas. Y otro para una lista de los grandes placeres de la vida, ésos cuyo mero recuerdo te alegran la semana o el mes entero (ya que nos ponemos, nos ponemos).
Y, por si a alguien le quedaba alguna duda de qué es lo que mueve el mundo y quién se encarga de enderezar los engranajes:
“Y no me hago a la idea de no volver a verte”, dice el burro amarrado en la puerta del baile.
***** "Que el hecho de estar vivo siempre exige algo" ("Pequeña como una estrella fugaz, como el universo antes de estallar")
jueves, 31 de mayo de 2007
Despedidas
Despídete –se dijo- de la silla en la casi nunca te sentaste, del escritorio que golpeaba la pared con el bamboleo de tu escritura, de los postigos traviesos y la chimenea por la que se colaba el viento en las noches de tormenta, de los cajones de plástico blanco, del armario frágil y efímero. De la mesilla de noche, magnífica compañera de viaje que sostuvo más libros en los que evadirte y más libretas, de inspiración seca, que ninguna otra hasta ahora. Se despidió de la almohada, que se había tragado, sin rechistar, todas sus lágrimas: las que salieron a borbotones y las que su orgullo y su miedo pretendieron ignorar.
Se despidió del sofá herrumbroso, roído pero acogedor. Del teléfono que nunca funcionaba cuando hacía falta. De la tele, objeto ornamental por excelencia, porque nunca se encendía y porque la chica de coletas y ropa extravagante, ésa que tocaba el arpa, la llenó de flores y otras excentricidades de tiza. De la mesa minúscula donde siempre prefirieron estudiar, con ruido, poca luz y sillas incómodas, pero en comunidad. De la pizarra de las instrucciones, de la pared llena de fotos. De la cocina que tardaba mil años en hervir los calabacines, y el microondas al que había que suplicarle para que calentara el café. De los vasos que quedaban vivos y el cementerio-fregadero de los que perecieron por el camino. Se despidió de la nevera llena de quesos.
Despídete, en definitiva, de este piso que se pasó todo el curso lleno de gente, este piso que cobró vida propia y abría, sin pedir permiso, las puertas, la nevera y los colchones a media ciudad.
Segundo paso: despídete de los lugares. Se despidió de la ciudad, con el corazón en un puño y las sienes a punto de estallar. Trató de consolarse con el regreso, porque siempre tendría que haber un regreso. Se despidió de los kebabs con sonrisa incorporada, de las salsas y de las napolitanas. Del mercado y el rastrillo, de su barrio multiétnico, de las iglesias sucias y los obeliscos rosas horteras. De las tortugas y los leones, de los puentes de piedra y los ríos traviesos. Del otro mercado, el de los domingos, ése en el que el vino empieza a las 12 de la mañana y termina con tres pelandruscas durmiendo juntas la siesta, apretadas en la misma cama, a las 9 de la noche.
Se despidió de los bares originales, de los instrumentos, los barrios bohemios; de los cines originales (su cine), y las películas subtituladas. De los imponentes edificios decrépitos, vestigios de un pasado señorial y negrero. Se despidió de las calles llenas de tiendas, de las librerías baratas, del tranvía. Del temps pourri que, él sí, le hacía menos dura la despedida. De la facultad, con menos pena que gloria, y del viejito que recargaba la máquina todas las mañanas.
En la ciudad había muchas más cosas de las que despedirse, pero ya no tuvo valor para seguir adelante con esa desazón. Sin querer, o quizá queriendo, se puso una coraza (del mismo color del caparazón) y adoptó una actitud fría y ausente, que desconcertaba pero no engañaba a nadie, y menos a sí misma. En realidad su distancia no era por ganas de ponerse siesa a estas alturas, sino más bien porque tenía el prisma de la realidad tan deformado que se sentía ausente incluso de sí misma.
Despídete del «qu’il fait chaud!!», de las obviedades de besugo (“Tu as faim, toi? ... Excusez-moi, question à ne pas poser»). Se despidió del idioma, del sonido del idioma, y de la mezcolanza de idiomas que ellas hacían, cambiando el vocabulario y pronunciando a lo castroho («Qu’est-ce que me estás contando?»).
Y ahora, por lo que más quieras, si aún te queda algo de sentido común, adopta la técnica del avestruz y evita el tercer paso: no te despidas de la gente. Mejor sal corriendo hasta que no estés a tiempo de arrepentirte, no te des ese mal rato, aunque tengas la certeza de que a muchos de ellos no volverás a verlos y que dos años no fueron suficientes. Eso, sin embargo, masoquismo o sentimentaloidedad (bonito palabro), no estaba segura de ser capaz de conseguirlo.
Había intentado no despedirse de nada, pero el universo entero conspiró para despedirse de ella. Así que, a fuerza de cabezonería, trataría al menos de hacerlo sonriendo; porque a veces la tormenta daba paso al sol y, pensaba, de tanto intentar créerselo al final a lo mejor conseguiría convencerse a sí misma.
miércoles, 23 de mayo de 2007
Pánico
... A pasado mañana. A echar por la borda en media hora el esfuerzo de tantos meses...
... A la volatidilidad de mi optimismo; a poner en peligro mi frágil estabilidad emocional y pasar de ver siempre el lado positivo al pánico más absoluto sólo por toparme, en este invento diabólico, con una foto en la que también sale Matt Damon...
... A mi escepticismo y mi incredulidad, a veces reales y a veces forzados; a mi ingenuidad, aunque intente esconderla, y mi creerme todo lo que me digan, aunque intente negarlo y negármelo...
... Al pasado y sus fantasmas; al futuro y mis miedos...
... A ti... A mí... A ti y a mí...
... Al vacío, el silencio y la soledad que siempre han estado ahí , a la luz o agazapados pero siempre un lastre cada vez más pesado...
... A no poder nunca más volver a creer que hay lugar para lo bueno, ni poder creerlo a ciegas, ni poder fiarme de los demás, ni siquiera de mí misma. A no volver a confiar...
... A mis contradicciones...
... A no saber nunca en qué momento voy a hundirme en este agujero que me invade y me engulle, ni en qué momento saldré de él, ni si voy a conseguirlo alguna vez... A que todo se hunda cuando mejor aparentaba ir...
... A no ser capaz de expresar cómo me siento; a no saber cómo compartir mis miedos; a no ser totalmente comprendida ni aceptada, o no sentir que lo soy, o no ser capaz de sentirlo... Y eso que alguna vez en la vida tendría que ir tocando...
... A bloquearme. A este bloqueo emocional que me agarrota y nunca me deja relajarme del todo; a no volver a sentir más allá de mí misma...
... A sentirme vulnerable. A serlo...
... A depender del exterior para sentirme segura o insegura; a sentirme poderosa cuando me muestran que lo soy, o insignificante cuando demuestran, o cuando aparentan, que no importo... A depender, sin importar causa o circunstancias.
... A no encontrar más que cobardía por el mundo mundial (esa gente cobarde que no es capaz de afrontar sus sueños, echarle narices a la vida y lucharlos), y esas barreras altas. O que ése sea el argumento que esgrimen para no luchar, para no lucharme... A rebelarme contra esa cobardía y detestarla hasta la obsesión, sin poder relativizarla ni llegar a la indiferencia... A mi propia posible cobardía...
... A ser demasiado, y dar miedo... O a ser demasiado poco y no ser suficiente...
... A fallar y a que me fallen...
... A seguir cuidando y seguir necesitando que me cuiden pero no obteniéndolo...
... A no estar nunca tranquila; a no saber qué es la tranquilidad ni cómo quiero buscarla; a no estar segura de querer encontrarla...
... A no saber qué voy a hacer con mi vida...
... A todos estos obstáculos; a cansarme de luchar contra ellos, a cansarme de tirar de todos los carros yo sola...
... A que alguien llegue a descubrir que tengo todo este pánico guardado, y que hay lunas, e incluso soles, en las que me domina por completo...
... Sobretodo, tengo pánico al pánico...
****** "En mis sueños veo el mundo caminar; cuando duermo me da miedo despertar" // "El miedo es una grieta que agranda el dolor; miedo que da miedo del miedo que da".
Actualización: tres horas después, aún en pleno agarrotamiento, me he dado cuenta de que había escrito todo el post contando que tenía "pánico de"... Así, tal cual y del tirón. Y me había quedado más ancha que alta. Mi cerebro encendió por fin la luz de alarma y la RAE me confirmó que, en mi idioma, se tiene "pánico a", no "de". Mi pánico, como toda yo, es bien cabezón y utiliza la preposición que le da la gana, pero por si acaso lo he cambiado. Para no darle un disgusto a mi querido censurador, San Torquemada de la Pulcra Expresión. Sí, sí, tú. El que está a punto de quemarse.
Esto demuestra que cuando digo que se me está olvidando hasta el español lo digo con razón...
sábado, 19 de mayo de 2007
“Venían de todos los pueblos al sur de la frontera en busca de trabajo, sin más bienes que la ropa puesta, un atado a la espalda y las mejores intenciones de salir adelante en esa Tierra Prometida, donde les habían dicho que el dinero crecía en los árboles y cualquiera bien listo podía convertirse en empresario. No les habían contado, sin embargo, que por cada afortunado cincuenta quedaban por el camino y otros cincuenta regresaban vencidos, que no serían ellos les beneficiados, estaban destinados a abrir paso a los hijos y los nietos nacidos en ese suelo hostil.
No sospechaban las penurias del destierro, cómo abusarían de ellos los patrones y los perseguirían las autoridades, cuánto esfuerzo costaría reunir a la familia, traer a los niños y a los viejos, del dolor de decir adiós a los amigos y dejar atrás a sus muertos. Tampoco les advirtieron que pronto perderían sus tradiciones y el corrosivo desgaste de la memoria los dejaría sin recuerdos, ni que serían los más humillados entre los humildes.
Pero si lo hubieran sabido, tal vez de todos modos habrían emprendido el viaje al norte”.
(“El plan infinito”, Isabel Allende).
lunes, 14 de mayo de 2007
Japi berzdei tú yú
Derrochando azúcar, pero es que esta canción me la ponían en la guarde y me encantaba.
Por lo demás, qué quieres que te diga, ¡qué barbaridad! Bien sabes tú que sobran las palabras...
Nota al pie: ...Y la verdad, también falta la inspiración. Hoy, máxima vulnerabilidad, sólo acertaba a pensar “¡¡Por favor que venga mi mamá a sacarme de este puñetero país ya!!” (ya se sabe, a la hora de la verdad nos cuidan las que nos cuidan). Todo eso ha sido después de no oír el despertador, que el tranvía no funcionara, un granizo del demonio y ocho horas de exámenes: dos catástrofes, 3 sobre 20 según los últimos cálculos, que ni las velas de mi abu –la fe mueve montañas, dicen- han conseguido salvar. N’importe quoi! En fin, chato, mañana será otro día. No será el tuyo, pero tampoco será lunes. Con eso, conociéndonos (knowing you, knowing me, porque hoy toca Abba), ya vamos bien servidos.
viernes, 11 de mayo de 2007
Colores
(...)
I could be brown, I could be blue, I could be violet sky.
I could be hurtful, I could be purple, I could be anything you like.
Gotta be green, gotta be mean, gotta be everything more.
Why don’t you like me, why don’t you like me?
Why don’t you walk out the door?”
Este muchacho me encanta. El otro gran descubrimiento musical del año, aparte de James Morrison, (es que ése me lo enviaron muy recomendado), del que hablaremos en otra ocasión. Lo único es que en el vídeo me ha recordado a Fidel... Que es, por otra parte, genial. Así que mi cerebro lleva todo el día repitiendo la melodía, pasando del verde al marrón, casi mareado por semejante torbellino de colores.
Por otra parte, creo que todos hemos tenido alguna vez ganas de gritar: “Why don’t you like me?”. Puede incluso haber momentos de debilidad en los que el “I could be brown, I could be blue” resulte tentador, como si cambiando los colores todo fuera más fácil.
La pregunta, retomando el último de los debates recurrentes a la hora del almuerzo, es: ¿estaríais dispuestos a pasar del azul al verde por otra persona? Y, sobretodo, ¿sería buena idea? Porque yo opino que ese tipo de experimentos nunca salen bien: se puede jugar con los múltiples matices de una tonalidad, pero al final los verdaderos colores terminan saliendo, tarde o temprano, probablemente en el peor momento. Y si eres violeta, resulta peligroso intentar convertirte en marrón.
No sé si todo esto ha quedado bonito y claro, me da la impresión de que no. Pero los límites de mi pequeño cerebro son cada vez más crueles: al final, de tanto intentar aprender a redactar en Esteidioma, se me está olvidando cómo escribir (bien) en el mío.
Por último, cabe añadir que hoy estoy muy orgullosa de mí misma, y eso merece ser publicado. Desde fuera puede parecer una chorrada, pero, la verdad, no me importa demasiado: me encanta vencerme a mí misma, sobretodo en esas supuestas “chorradas”. Señoras y señores, apláudanme y tírenme besitos... Cuando le echo morro a la vida, puedo ser alucinante. Como dirían por ahí, “cuando decido ser yo”...
***** "Why don't you walk out the door?"
martes, 8 de mayo de 2007
Noche entretenida
Sobretodo, me duele sentir que una persona tan querida (más) se venda por dinero. Especialmente, he de reconocerlo, si además en el paquete me vende a mí.
Y soy la primera a la que no le gusta sentir esto como una guerra por conseguirla. Y probablemente no llevo razón, pero es así como me siento.
lunes, 7 de mayo de 2007
Sarkoland: le Grand Royaume du Petit Nicolas

Bienvenidos, pues, a Sarkoland, l'État-policier. Que ustedes lo disfruten. O, mejor aún, que les sea leve.
***** "Allons, enfants de la patrie, le jour de gloire est arrivé! Marchons, marchons, qu'un sang impur abreuve nos sillons!"
viernes, 4 de mayo de 2007
Morro... o casi
De todas maneras, la dieta del chocolate ante el bikini continúa siendo una buena opción porque el exceso de equipaje sigue siendo remarcable... Poco a poco, llegaremos a donde nos apetezca llegar. Aunque sea repitiendo pasaportes, sólo hay que creérselo y no dejar que los trenes pasen de largo.
“Miraba aquella luna de la noche siempre esclava.
Yo no quería perderme ni una sola madrugada.
Al menos contigo lo diré bajito.
Y al final nos quedaremos, ya verás, con el vaivén.
Y aunque, por ejemplo, a ti te siga dando igual perder...
A mí es que no, a mí no me da igual, yo quiero corazón,
no quiero echar de menos los mares de ilusión,
no quiero amarrarme a un puerto
donde ya no estallan huracanes de pasión.
Mírame, mírame, mírame: yo me hago el bajito.
Si yo no lo merezco, no me hagas destino.
Pero si no me acompañas yo me hago el camino”.
miércoles, 2 de mayo de 2007
Sarkoland, debates y bombazos informativos
Pequeño apunte para irles introduciendo en la dinámica de Sarkoland que, salvo ulterior remedio de algún San Salvador de la Democracia, se instaurará el próximo domingo por la noche. Y ojalá mis pronósticos fallen. En la imagen, observamos al Petit Nicolas, en los días pre-final del Mundial 2006, gritando la habitual consigna de la selección francesa (Allez les Bleus, por el color de su camiseta)... al frente de su particular equipo de fútbol.Y ahora, el BOMBAZO INFORMATIVO de la noche. Señores y señoras, jóvenes y jóvenas del mundo mundial, abran sus orejas y presten atención que no tiene desperdicio: no se inquieten por su futuro, el desempleo y la vivienda ya no son problemas preocupantes. SúperSarko ha venido para mostrarnos la luz y afirmar, quedándose más ancho que alto, que hay 10 países europeos que gozan de pleno empleo, especialmente cinco: Dinamarca, Irlanda, Inglaterra... y España. ¡¡Toma castaña!! ¡Y nosotros sin enterarnos, agobiados con másters, prácticas y currículums! Diez minutos después le pone la guinda al pastel: él quiere que los franceses sean propietarios de sus viviendas, como lo son el 80% de los españoles. ¿Ah, sí? Jo, qué mal informada estaba, yo que creía que eran los bancos los que poseían semejantes riquezas, y va a resultar que la hipoteca tampoco es para poner el grito en el cielo... Al final va a llevar razón Ánsar, y, tres años después, pese a lo apenados que seguimos por su marcha, España va bien.
Esto, si fuera otra hora y yo estuviera más despejaíca, podría darme para escribir un post dedicado exclusivamente a esta noticia, en tono ligeramente ácido... Pero no tengo ganas de dejarlo para otro día, que entonces perderé más tiempo y no puedo permitírmelo en esta época de exámenes (debo estudiar, debo estudiar, ¿para qué? Si total voy a encontrar trabajo sin traspasar más fronteras que las que me devuelvan a casa)... Así que aquí lo voy a dejar, paso sólo a comentar las fuentes del referido bombazo: el debate.
Pensaba postear esta tarde la imagen de arriba y añadir: "Esta noche, debate Ségo-Sarko. Dios mío, estoy asustada, se la va a comer"... Pero me hubiera equivocado. De eso nada. ¡¡No se la ha comido!! De hecho, esta señora ha demostrado que de mosquita muerta no tiene un pelo. Si acaso unos ovarios del tamaño de la Luna, y una leche considerable. Aunque, eso sí, un poco inútil sigue siendo, por eso me temo que no ganará. Tiene muchas propuestas preciosas pero quizá algo utópicas: no creo que pudiera ponerlas en práctica, pero me gustaría verla intentarlo. Su obstáculo principal sigue siendo el piquito de oro del Petit Nicolas (lo de petit va en serio, tiene una estatura propia de cualquier dictador del siglo XX que se precie, ¿les suena de algo?). Tela con la retórica que maneja el chavalote, dan ganas de oírlo aunque lo que dice te provoque náuseas...
Por otra parte, hoy hice un gran descubrimiento. Llevo unos dos años y medio conociendo este país. Este tiempo sirvió para darme cuenta de que en España nos quedan pasos por recorrer, sí; pero no somos tan catetos como pensábamos: la Francia profunda también existe, y además es enorme; aquí también han tenido y tienen sus buenas dosis de caspa y catetadas a lo cine español de los 60; la égalité y la fraternité brillan por su ausencia cuando les conviene; la panacea de la democracia (a la que ellos llaman República) tiende más a la concentración de poderes que cualquier monarquía europea (y no es que yo sea muy fan)... Y otras lindezas de este tipo que no se me vienen ahora mismo tan rápido a la cabeza por ser las horas que son. Todo este tiempo me dio para darme cuenta de que nos quedan muchas cosas por hacer para ser de verdad europeos. Pero que no es para tanto, en todas partes cuecen habas. Sin embargo...
Sin embargo hoy, por primera vez, me han dado envidia los franceses. Porque ya quisiéramos los españoles tener siquiera dos candidatos capaces de mantener un debate como el que vimos esta noche: con problemas prácticos, no con mareos pseudo-filosóficos del tipo realidad nacional; intenso, pero accesible; con argumentos sobre el plano político, no con insultos sobre el plano personal. Aunque se metieron mucha caña uno a otro (esto es lo que lo hizo divertido), para probarse: en resumen, incisivo pero no ofensivo. Sin recurrir a "España se rompe, uuuhhhh, uuuhhhh, que viene el lobo" ni a patochadas similares -de una y otra parte-. Claro que ellos no viven en un país tan guay y tan plenoempleo y cerohipotecas como nosotros, por eso tienen que esforzarse.
Como la esperanza es lo último que se pierde, yo sigo pensando que algún día recuperaremos el ritmo (en ciertas épocas doradas tuvimos incluso oradores brillantes)... y que, a lo mejor, el domingo, los franceses se portan bien y me sorprenden.
***** "Tranquilo majete en tu sillón"
pd: me despido del mundo porque dentro de medio minuto voy a caer en la más profunda e irremediable de las depresiones. El País me ha amargado la noche. ¿Por qué, Dios mío, estas injusticias? ¡¡La Panto se va a ver al Cachuli!! Menos mal que hoy no temo por mi futura hipoteca ni mi futuro desempleo, porque sino, ¿cómo iba a dormir yo?
martes, 1 de mayo de 2007
La reencarnación de Shigasad
Érase una vez un día lluvioso. Compipiso es esa persona que acepta mis propuestas de ir, en medio de una tarde de trabajo, al cine a ver una pinícula que puede servirnos pa’ los exámenes (fijarse las ideas). Pero Compipiso también es esa persona que, cuando veo que la lluvia aprieta y comento que quizá sería mejor dejarlo, afirma muy convencida “¡Noooooo! ¡No pasa nada!”; esa misma que hace que tengamos que ir todo el camino con la lengua fuera porque a la señora se le ocurre en el último momento mirar sus emails y perder su paraguas.
Compipiso es, por supuesto, ese espíritu saltarín que piensa que, a falta de pan, o de paraguas, buenas son tortas... O pashminas de unos 0’3 milímetros de grosor, que se lía en la cabeza con la gracia y naturalidad que la caracterizan. Preguntándose, al mismo tiempo, si, en este Sarko-país, la detendrán por parecer Osama (sí, sí, tienes tú una cara de Osama...). Y rechaza pegarse a mi culo para caber bajo mi paraguas. Y propone ir hasta el cine corriendo (como todo el mundo sabe, los adoquines de esta ciudad no resbalan). Y no para de reírse y de hacerme reír. Y pega un grito que se oye hasta en Pekín (por lo de su turbulenta historia de amor-pasión con los chinos), al pasar por la esquina de un soportal del que caen, en vez de chorros, las cataratas del Niágara. Y se dedica a empujarme para que me caiga del bordillo a la carretera y, a ser posible, me rompa la crisma (pero a ver entonces quien paga la mitad del alquiler). Y a lloriquear, cada vez que un charco o un torrente de agua acosa nuestros pies, porque “en esta ciudad siempre llueve”.
Finalmente, llegamos al cine... Y hay cola desde la calle. Y nuestra pinícula tiene colgado el cartel de “completo”. Compipiso se convierte entonces en esa persona que, con las pashmina adherida (casi incrustada, diría yo) en el pelo y en la piel, chorreando lluvia, exclama: “¡¡Parezco Shigasad!!” (Sherezade, pa los amigos). Esa persona que se pasa, de nuevo, todo el camino de vuelta echándome la culpa a mí de este desastre –un error de base, pues ya comenté que yo propuse la idea pero ella la impuso pese a que los elementos se conjuraran en nuestra contra-. Que va pegando saltitos y bufidos, de nuevo, para esquivar los charcos. Que está a punto de comerse a los enanos con paraguas que se le cruzan por delante. Que, dos años después, sigue perdiéndose por las calles del barrio. Que asegura que “Esta tarde nos vamos a ir a correr, aunque llueva, si eso nos vamos en bikini” (sí, sí, pero el mío tiene flores). Que se gira para gritar “¡Cállate, tonto!” cuando los tíos al pasar se ríen de nuestra pinta.
Es esa persona de un optimismo tan mortificadoramente revitalizante que, poniendo en peligro la estabilidad y dignidad de mi esfínter, hace que regresemos a casa pegando saltos y bailando, a pleno pulmón. A lo Fred Astaire. “I’m singing in the rain”.
En resumen: hemos llegado con charcos en los pies y la ropa pesando 3 kgs más... Pero nos lo hemos pasado pipa nosotras con nosotras mismas.
pd: la próxima vez que diga en un comment que voy mejor con lo de regenerarme la baba... que alguien me recuerde que me meta la lengua en el culo, no sea que los astros y la informática sigan aliándose en mi contra.
lunes, 30 de abril de 2007
Grandes Misterios de la Naturaleza: buscadores y ciudades
Pues, como dirían por ahí, “en resulta” que voy, muy ufana yo, y, tras las conversaciones surrealistas del otro día, me meto en un portal de tercer sector (atención a lo súper experto que me ha quedado) para seguir en mi búsqueda exhaustiva de voluntariados / campos de trabajo / prácticas / trabajo-de-lo-mío-sigue-soñando-bonita / algo-interesante-que-hacer-pa-no-tener-mi-pandero-quieto-cuatro-meses-que-yo-no-sirvo-pa-eso-hombreyá. Y hombre, cuando no se tiene claro para donde tirar, nada mejor que optar por “Buscar TODAS las oportunidades”. Así que me chupo, una a una, 81 páginas, no vaya a ser que se haga la luz, aparezca la oportunidad de mi vida en una de ellas y yo me la pierda. Total, pienso yo, es relativamente fácil teniendo en cuenta que al lado aparece una columna donde pone la localización de la actividad en sí (ciudad concreta, ámbito internacional...), por lo que, gracias a un descarte geográfico, la selección será rápida.
Y aquí es donde, oh campos de soledad mustios collados, aparece el famoso Misterio. Intentaré expresar esta idea por escrito. Podemos pensar que, ante una pregunta medianamente facilita, cualquier persona medianamente razonable me dará una respuesta lógica y, consecuentemente, acertará, ¿a qué sí? ¡¡Pues no!! Si yo pregunto, un poner, cuáles son las ciudades que más aparecen en la susodicha lista del susodicho buscador, parecería lógico que siguieran un orden más o menos relativo a su tamaño. En cuyo caso, no debería tener ningún problema para encontrar nada teniendo en cuenta que Miciudad no es precisamente el sitio menos poblado de Este Nuestro País.
Pues no. El culmen de las ofertas aparece, como es lógico, en Madrid y Barcelona. ¿Y después? En la mía sale, básicamente, una c---. Y en las de alrededor, ídem. En otras ciudades grandes salen, cierto es, bastantes cosas. Pero la que se cuela en la lista, además de sobrada por la vida y en un, así a ojo, aplastante tercer puesto... Es TU ciudad. No podía ser una en la que me conviniera ofrecer mis servicios, ni una en la que me fuera indiferente, no. Tenía que ser la tuya. ¿Alguien me puede explicar qué lógica tiene esto? Porque yo lo desconozco. NO lo entiendo porque, según La Catedral del Saber (oh oh templo sacro, salvavidas estudiantil, te adoramos), ocupáis un modesto decimoctavo puesto. 18, pa' que nos entendamos. Así que no tendríais que estar tan presentes. Por eso digo que es uno de los Grandes Misterios de la Naturaleza. Creo que lo hacéis sólo por j---- (¿Por qué? ¿Por qué me persigues de esta manera, demasiado constante para ser ignorada pero demasiado sutil para ser agradecida? ¿Qué he hecho yo para merecer esto?). O a ver si es que sois la panacea del tercer sector y yo no me había enterado... No, va a ser que no. Va a ser que es mi amigo Murphy demostrándome, una vez más, lo mucho que me quiere.
En fin... Que menos mal que sigo prefiriendo reírme de todo este follón (vuelvo a remitirme al “No importa el problema, no importa la solución, me quedo con lo poco que queda entero en el corazón. Me gustan los problemas, no existe otra explicación”). Y menos mal que, aunque yo no consiga verlos ni en un jardín público, existen animales graciosos y pacientes en el mundo, y sms que lo atestiguan, recordándome que, con paciencia y un buen caparazón, todo en la vida es posible.

sábado, 28 de abril de 2007
Renovando la mesilla de noche
"Te quitabas la faja de la cintura, te arrancabas las sandalias, tirabas a un rincón tu amplia falda, de algodón, me parece, y te soltabas el nudo que te retenía el pelo en una cola. Tenías la piel erizada y te reías. Estábamos tan próximos que no podíamos vernos, ambos absortos en ese rito urgente, envueltos en el calor y el olor que hacíamos juntos. Me abría paso por tus caminos, mis manos en tu cintura encabritada y las tuyas impacientes. Te deslizabas, me recorrías, me trepabas, me envolvías con tus piernas invencibles, me decías mil veces ven con los labios sobre los míos. En el instante final teníamos un atisbo de completa soledad, cada uno perdido en su quemante abismo, pero pronto resucitábamos desde el otro lado del fuego para descubrirnos abrazados en el desorden de los almohadones, bajo el mosquitero blanco. Yo te apartaba el cabello para mirarte a los ojos. A veces te sentabas a mi lado, con las piernas recogidas y tu chal de seda sobre un hombro, en el silencio de la
noche que apenas comenzaba. Así te recuerdo, en calma.
Tú piensas en palabras, para ti el lenguaje es un hilo inagotable que tejes como si la vida se hiciera al contarla. Yo pienso en imágenes congeladas en una fotografía. Sin embargo, ésta no está impresa en una placa, parece dibujada a plumilla, es un recuerdo minucioso y perfecto, de volúmenes suaves y colores cálidos, renacentista, como una intención captada sobre un papel granulado o una tela. Es un momento profético, es toda nuestra existencia, todo lo vivido y lo por vivir, todas las épocas simultáneas, sin principio ni fin. Desde cierta distancia yo miro ese dibujo, donde también estoy yo. Soy espectador y protagonista. Estoy en la penumbra, velado por la bruma de un cortinaje traslúcido. Sé que soy yo, pero yo soy también éste que observa desde afuera. Conozco lo que siente el hombre pintado sobre esa cama revuelta, en una habitación de vigas oscuras y techos de catedral, donde la escena aparece como el fragmento de una ceremonia antigua. Estoy allí contigo y también aquí, solo, en otro tiempo de la conciencia. En el cuadro la pareja descansa después de hacer el amor, la piel de ambos brilla húmeda. El hombre tiene los ojos cerrados, una mano sobre su pecho y la otra sobre el muslo de ella, en íntima complicidad. Para mí esa visión es recurrente e inmutable, nada cambia, siempre es la misma sonrisa plácida del hombre, la misma languidez de la mujer, los mismos pliegues de las sábanas y rincones sombríos del cuarto, siempre la luz de la lámpara roza los senos y los pómulos de ella en el mismo ángulo y siempre el chal de seda y los cabellos oscuros caen con igual delicadeza.
Cada vez que pienso en ti, así te veo, así nos veo, detenidos para siempre en ese lienzo, invulnerables al deterioro de la mala memoria. Puedo recrearme largamente en esa escena, hasta sentir que entro en el espacio del cuadro y ya no soy el que observa, sino el hombre que yace junto a esa mujer. Entonces se rompe la simétrica quietud de la pintura y escucho nuestras voces muy cercanas.
- Cuéntame un cuento –te digo.
- ¿Cómo lo quieres?
- Cuéntame un cuento que no le hayas contado a nadie.ROLF CARRÉ. "
jueves, 26 de abril de 2007
¡Al agua patos! (Conversación surrealista y conclusiones)
Las conclusiones (extracto breve):"La corriente es fuerte y asusta, de acuerdo. Pero tarde o temprano te vas a mojar enterita: porque al río, o te tiras, o te tiran”.
El problema viene cuando, para nadar, ni siquiera sabes mover los brazos. Ni cómo, ni cuánto, ni hacia dónde...
Mientras, y no es broma, se me están poniendo manos de señora: ¡¡con lo suaves que siempre las tuve, y ahora se me llenan los dedos de arrugas!! Quiero recuperar mis falanges lisas, por favor, por favor... ¡¡No quiero hacerme vieja!!
***** "Cuando el mundo te abruma hasta no dejarte respirar"
Pronósticos que no fallan
Y yo la verdad es que casi tengo complejo de malvada, revanchista y vengativa por estar sintiendo que he ganado una vez más y que, comme d'habitude, yo llevaba razón y tú acabarías volviendo con el rabo entre las piernas... Casi.
El tiempo pone a cada uno en su sitio. A cada uno, así que también me incluyo por la parte que me pueda tocar. Pero eso de "Ahora que pasas de mí me doy cuenta de que no quería desplazarte de mi vida"... Son misterios de la naturaleza que algún científico, joven o viejo pero sobradamente preparado, debería ponerse a estudiar ya.
Por otra parte... Frecuentemente se me mete una canción en la cabeza y no la suelto. Pero esto ya es más exagerado, porque llevo 5 días sin parar de cantar mentalmente, no sé si me estará queriendo decir algo o será sólo tendencia a la reiteración musical:
"No importa el problema, no importa la solución.
Me quedo con lo poco que queda entero en el corazón.
Me gustan los problemas, no existe otra explicación..."
Y, bueno, además de alguna manera hoy viene al pego, o al menos a mí, en mi fuero interno, me lo parece...
pd: la calidad del vídeo y del sonido no es genial, pero es lo mejor que encontré
martes, 24 de abril de 2007
Frivolizando
Yo no sé si es la primavera, las flores o el buen tiempo. El caso es que yo nunca fui especialmente aficionada al chocolate... ¡Pero hace dos días que salen bombones de hasta debajo de las piedras! Pues nada, estupendo: ya sólo falta comprobar que están tan buenos como parecen. Aunque eso, dice E., "es un problema de actitud". Apañás vamos entonces... Tampoco hay que preocuparse: llega el verano y hay que ponerse el bikini. Un poco de dieta no tiene porqué venir mal.
lunes, 23 de abril de 2007
Más vale tarde que nunca
La comida (¡cómo no!): las torrijas, los flanes, las fresas. Comer sardinas en la playa, así sea con el abrigo puesto... No tiene precio. Traer nuevas fotos y dibujos (acuarela including, verás como al final nos sacas de pobres, niña). Tomar nueva conciencia de mis zonas irracionales: aunque me empeñe en que no es pa’ tanto, ¡¡mira que me gusta el olor a incienso y su correspondiente etc!! Tener demasiadas cosas que hacer. La luz que sale en las fotos: al final va a resultar cierto que le da otro color. Las conversaciones, como siempre. Mi cama. Mi casa. Mi teléfono. Que me reconozcan por ser la “hermana de” (trauma trauma trauma).
Ser la psicóloga de la familia –me gustaría que no fuera necesario, pero el que no se consuela es porque no quiere- y que él, el pilar más fuerte y estable de la tribu, se desahogue y me confiese que va a reventar. Escuchar ese “Nos vas a hacer mucha falta” (ya que no siempre me encuentro utilidad a mí misma, mejor que me la encuentren los demás).
Comprobar que, entre tema y tema, mis hormonas llegaron apáticas y se van un poco revueltas –así sea para llevar la contraria-. Llegar a las 4, leer hasta las 6. Levantarme de la cama, coger el libro que olvidaste en mi mochila, abrirlo al azar y ponerme enferma.
Los momentos de surrealismo (contigo, como no podía ser menos). El café de siempre en el lugar y la hora de siempre. Las mezclas de personas que parece que salen bien. Llevaros a la playa a esas horas de la noche para que os subáis la autoestima pensando que quiero hacer un trío con vosotros :-). Los mexicanos locos. Definir a las personas (moreno, ojos marrones, así guapillo). Definir a los bares (estilo puticlub veneciano).
Llegar a casa a las 2 de la mañana y volver a la calle a las 2,30, para que me vuelvan a confundir contigo.
Madrugar para recogerte, enseñarte mis rincones: tú me invitas al tren, yo te invito a comer. Ponernos al día en muy muy poquito (“Es un problema de actitud”. ¡¡Pepino!!). Merendar burradas en el sofá. Llevarte de vuelta a la estación y salir corriendo, sin mirar atrás, antes de que vuelvas a ponerme esa cara y yo vuelva a cogerme otra rabieta diciendo adiós.
Ceder ante tu “chantaje emocional” (palabras textuales) por ver la sonrisa que te salió cuando me viste aparecer. Tus mensajes sobre las precauciones y los chiquitos (que a mi neurona aturdida le costó pillar). Verte a diario la primera parte de la semana. Echarte de menos a diario la segunda parte. Correr contra el granizo, los estudiantes que colapsan los buses de la costa, los regalos que me quedaban por comprar y las autoescuelas que te quedaban por pagar. Por cierto... ¡¡Feliz Cumpleaños!!
domingo, 22 de abril de 2007
Resumen de una noche intensa
Y todo esto ha sido antes de abrir el Smirnoff. Después ya... Dentro de un rato, las elecciones. Crucemos los dedos y agarrémonos fuerte, que vienen curvas.
***** "Déjame atravesar el tiempo sin documentos"
Actualización tras la prensa diaria: se buscan respuestas precisas para preguntas imposibles (sucede que a veces...) ¿Por qué es tan injusta la vida?
sábado, 21 de abril de 2007
Sucede que a veces
Desde entonces, esta canción ocupa un lugar privilegiado en mi lista de reproducción, porque siempre me hace sonreír. Según alguna gente, habla de amor y desamor. A mí no me lo parece: habla de sorpresas, de vueltas que da la vida, de esperanza al saber que, en cualquier momento, algo puede darte un vuelco; pero yo no lo interpreto como exclusivamente amoroso, creo que se refiere a muchas más cosas. No sé si soy la única en verlo así, pero por eso me encanta, porque me da optimismo e ilusión ante la incertidumbre, esperanza, un soplo de aire fresco...
Y hoy me acordé de ella porque, desde hace ya algunos días, tengo la extraña sensación de que algo importante va a suceder. No sé si a mí o si a alguien cercano. No sé si bueno o malo. Puede que sea una rayada, o puede que no. Sólo sé que la última vez que tuve uno de estos pensamientos... Además, por lo visto Mi-amigo-el-de-las-intuiciones (sobrenombre dado por E. después de haberle contado algunas anécdotas) también tuvo un flash parecido hace poco. Y de todos es sabido que: a) los suyos nunca fallan; b) él me enseñó a confiar en los míos. Veremos... Mientras tanto, dejo aquí la letra, a ver si al resto también le insufla tanto optimismo y esperanza.
Sucede que a veces la vida mata
y el amor te echa silicona en los cerrojos de tu casa,
o te abre un expediente de regulación
y te expulsa del Edén hacia tierras extrañas.
Sucede que a veces sales de un bar
y la luz quema la piel de este vampiro que te ama
te llena la frente de fino polvo marrón-sur,
bostezas y te queman agujetas en las alas...
... Pero sucede también que, sin saber cómo ni cuándo,
algo te eriza la piel y te rescata del naufragio.
Y siempre es viernes, siesta de verano,
verbena en la aldea, guirnaldas en mayo,
tormentas que apagan el televisor.
Teléfonos que arden, me nombra tu voz,
hoy ceno contigo, hoy revolución.
Reyes que pierden sus coronas. Verte entre la multitud.
Abrazos que incendian la aurora en las playas del sur.
Sucede que a veces la vida mata
y te encuentras solo, y en este corazón no reciclable
se hunden petroleros desahuciados y sospechas
que provocan miopía en lanzadores de puñales.
Sucede que a veces la vida mata
y el invierno saca su revólver y te encañona en las costillas,
te aterran los álbumes de fotos y el espejo,
huele a pino el coche y el mar a gasolina...
...Pero sucede también que, sin saber cómo ni cuándo,
algo te eriza la piel y te rescata del naufragio.
Y siempre es viernes, siesta de verano,
verbena en la aldea, guirnaldas en mayo,
tormentas que apagan el televisor.
Teléfonos que arden, me nombra tu voz,
hoy ceno contigo, hoy revolución.
Reyes que pierden sus coronas. Verte entre la multitud.
Abrazos que incendian la aurora en las playas del sur.
Sucede que a veces la vida mata... Y siempre es viernes, siesta de verano...