lunes, 3 de diciembre de 2007

Respira, respira. Toma aire, que falta hace.

El día de campo, oliendo a tomillo, viendo el azul precioso y oyendo a los pájaros y nuestra particular mezcolanza idiomática, durmiendo la siesta con el sol en la cara, me ha abierto el apetito sensorial, además de dejarme un tobillo hecho ciscos. Necesito frenar el ritmo y parar. Así que me voy de acueducto, a pasar largas horas en carretera, visitar animales preferidos, reencontrarme con amigas que están lejos lejos... y darme también algún desahogo hormonal, pa qué nos vamos a engañar.

Espero volver sin incidencias (a buen entendedor...) y con unas cuantas historias agradables que contar.

¡¡Hasta pronto!!

1 comentario:

Anónimo dijo...

q tal todo??
espero impaciente tus noticias!!
muak!!