No sé si serán las fechas estas raras o qué. Al final, aunque intentes escapar en la medida de lo posible de los espumillones y la euforia colectiva, aunque cada año odies más el consumismo y los centros comerciales que abren los domingos, la marabunta termina por atraparte en una espiral de alegría, ilusión, decepción y melancolía.
No sé si será por eso que ayer empecé a escalofriarme (bonito palabro) al ver en el telediario la alegría de los Lotepremiados y, en vez de quedarme en una humedad visual intensa pero efímera, como todos los años, de repente estaba llorando lágrimas a raudales, con la respiración entrecortada y amarga… Y me descubrí a mí misma acordándome de todo lo que echo de menos: de la gente que está lejos, de aquélla que ya nunca estará. Por un segundo me sorprendí a mí misma añorando una vida familiar plácida (pensamiento que mi orgullo intentó desterrar de inmediato), y una ilusión decembrera como las de antes: ingenua, sin fisuras ni esquinas de sombra…
Al final opté por no intentar buscar la causa, y quedarme en que la publicidad te termina comiendo tanto la cabeza que estas fechas te dejan inevitablemente, como dicen por ahí, más tonta que una maza.
“Y ahora que estoy solo con mi pensamiento, esperaré que el viento me venga a buscar. Ideas circulares, palabras que no dejan de girar en mi interior. Mentiras y verdades, que parecen iguales donde suena mi tambor".
No sé si será por eso que ayer empecé a escalofriarme (bonito palabro) al ver en el telediario la alegría de los Lotepremiados y, en vez de quedarme en una humedad visual intensa pero efímera, como todos los años, de repente estaba llorando lágrimas a raudales, con la respiración entrecortada y amarga… Y me descubrí a mí misma acordándome de todo lo que echo de menos: de la gente que está lejos, de aquélla que ya nunca estará. Por un segundo me sorprendí a mí misma añorando una vida familiar plácida (pensamiento que mi orgullo intentó desterrar de inmediato), y una ilusión decembrera como las de antes: ingenua, sin fisuras ni esquinas de sombra…
Al final opté por no intentar buscar la causa, y quedarme en que la publicidad te termina comiendo tanto la cabeza que estas fechas te dejan inevitablemente, como dicen por ahí, más tonta que una maza.
“Y ahora que estoy solo con mi pensamiento, esperaré que el viento me venga a buscar. Ideas circulares, palabras que no dejan de girar en mi interior. Mentiras y verdades, que parecen iguales donde suena mi tambor".
1 comentario:
Las Navidades es que son muy putas. Qué jodías, te acaban obligando a hacer cosas que en condiciones normales no harías (hasta echar de menos una vida familiar plácida). Pero, ¿sabes qué? !Échale la culpa a El Corte Inglés! Que todos sabemos que son ellos los culpables del papel de regalo, las estrellitas y el espumillón.
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