lunes, 31 de diciembre de 2007

Balance

Sí, esto también suena a típico, pero me parece, en público o en privado, casi irremediable. Y, además, positivo, puesto que pretendo seleccionar los recuerdos que voy a quedarme de este año que ya es viejito, reteniendo a los mejores y dejando que la memoria selectiva haga el resto... ¿Con qué me quedo del 2007?

Me quedo con risas y miradas. Con momentos y escalofríos. Con pequeños detalles. Con sorpresas mañaneras. Me quedo con la serenidad aprendida y con la que se me resiste. Me quedo con los logros y con la aceptación de los fracasos. Con los riesgos, con las lecciones que aprendí y también con las que intenté transmitir. Con los caracoles y los invertebrados. Me quedo con haber visto el sol y el mar más que nunca, sobre todo dadas las circunstancias.

Me quedo con los muchos viajes salteados y con El Viaje. Con aquel barrio, aquella ciudad y aquel cine. Con esa ciudad que quería conocer desde hacía tanto tiempo y con Muy Muy Lejano.

Me quedo con los descubrimientos y, lo que es más importante, los redescubrimientos. Con que me elijan. Me quedo con que hayas crecido y ahora me confíes tus vaivenes. Me quedo con resintonizarte y descubrir cuántas conversaciones ocultas teníamos ahí, entre chirigota y comparsa, con ese instante mágico de esperanza en aquella cafetería. Me quedo con nuestros nados en paralelo y la comunicación diaria. Con el teléfono en eseidioma y las vidas paralelas. Con los cafés que atardecen en la playa. Me quedo con las cabras que tocan el violín (y las bellotas prefiero que te las quedes tú).

Me quedo con las visitas que vinieron y las que se quedaron a punto. Con las garrapatas y los vandalillos. Con un San Juan raro en el que yo era la única medio despelotá "y la gente nos miraba". Me quedo con las noches de desbarre y las de zumos aderezados.

Con los amigos cabrones que me "autistan" toda la noche hasta que mi vejiga y mi caparazón no pueden más y explotan. Me quedo con tu perserverancia y con las batallas. Me quedo, especialmente, con esas discusiones en las que arreglamos el mundo durante horas: la cacerola a tope, la botella vacía, la música de fondo y la conclusión no por esperable menos esperada.

Con la Canción de siempre redescubierta, escalofrío de por medio, en formas antes desconocidas. "Que es mi barco mi tesoro". Me quedo con los piratas. Feliz 2008.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Panderetas y zambombas

No sé si serán las fechas estas raras o qué. Al final, aunque intentes escapar en la medida de lo posible de los espumillones y la euforia colectiva, aunque cada año odies más el consumismo y los centros comerciales que abren los domingos, la marabunta termina por atraparte en una espiral de alegría, ilusión, decepción y melancolía.

No sé si será por eso que ayer empecé a escalofriarme (bonito palabro) al ver en el telediario la alegría de los Lotepremiados y, en vez de quedarme en una humedad visual intensa pero efímera, como todos los años, de repente estaba llorando lágrimas a raudales, con la respiración entrecortada y amarga… Y me descubrí a mí misma acordándome de todo lo que echo de menos: de la gente que está lejos, de aquélla que ya nunca estará. Por un segundo me sorprendí a mí misma añorando una vida familiar plácida (pensamiento que mi orgullo intentó desterrar de inmediato), y una ilusión decembrera como las de antes: ingenua, sin fisuras ni esquinas de sombra…

Al final opté por no intentar buscar la causa, y quedarme en que la publicidad te termina comiendo tanto la cabeza que estas fechas te dejan inevitablemente, como dicen por ahí, más tonta que una maza.



“Y ahora que estoy solo con mi pensamiento, esperaré que el viento me venga a buscar. Ideas circulares, palabras que no dejan de girar en mi interior. Mentiras y verdades, que parecen iguales donde suena mi tambor".

miércoles, 12 de diciembre de 2007

El espacio se extiende ante ti. La atmósfera, de total liviandad, agobiaba de puro superficial. Quieres respirar pero no sabes cómo. ¿Dónde está la salida? Quieres respuestas, pero para eso primero hace falta encontrar el valor suficiente con que formularse las preguntas, y precisamente de eso no abunda mucho últimamente.



Qué bonito sería si fuera tumbarse y, ¡plof!... Polvo de estrellas.

martes, 11 de diciembre de 2007

Juder.


Vuelvo del acueducto con muchas cosas que contar en general y ninguna por la que empezar en particular, entre sonrisas en la retina, conversaciones visuales, carcajadas canalsureras en el tímpano, olores propios y ajenos, bandas de música tocando los platillos ante los chistes malos, saltos cetáceos, huracanes tibidábicos, arroces sabrosos, arquitecturas modernistas, verduras radioactivas, guerras dialécticas intra y extra comunitarias, subtítulos pa' entender acentos imposibles (8 millones de hablas andaluzas son muchos millones), atardeceres tempranísimos (¿tú lo sabías? Si nuestro sitio fuera ése en vez del nuestro habría que tomarse los cafés-cervezas 55 minutos antes de lo que lo hacemos, y se me hace un momento raro pa que se nos crucen las aguas), potosíes tri-triunfadores (sin marujeos ni chabacanerías, verás cuánto tardas en preguntar), algún que otro enmorrinchamiento (bonito palabro), y un sinfín de tonterías de alta obesidad. Vuelvo del acueducto con muchas cosas que contar en general y ninguna por la que empezar en particular...


...Y lo primero sobre lo que aterrizo es esto. Porque, salvando la excepción del Maldito Alemán, y aun así agüita clara, sólo me queda por decir... ¿Estamos locos o qué?

lunes, 3 de diciembre de 2007

Respira, respira. Toma aire, que falta hace.

El día de campo, oliendo a tomillo, viendo el azul precioso y oyendo a los pájaros y nuestra particular mezcolanza idiomática, durmiendo la siesta con el sol en la cara, me ha abierto el apetito sensorial, además de dejarme un tobillo hecho ciscos. Necesito frenar el ritmo y parar. Así que me voy de acueducto, a pasar largas horas en carretera, visitar animales preferidos, reencontrarme con amigas que están lejos lejos... y darme también algún desahogo hormonal, pa qué nos vamos a engañar.

Espero volver sin incidencias (a buen entendedor...) y con unas cuantas historias agradables que contar.

¡¡Hasta pronto!!