Sí, esto también suena a típico, pero me parece, en público o en privado, casi irremediable. Y, además, positivo, puesto que pretendo seleccionar los recuerdos que voy a quedarme de este año que ya es viejito, reteniendo a los mejores y dejando que la memoria selectiva haga el resto... ¿Con qué me quedo del 2007?
Me quedo con risas y miradas. Con momentos y escalofríos. Con pequeños detalles. Con sorpresas mañaneras. Me quedo con la serenidad aprendida y con la que se me resiste. Me quedo con los logros y con la aceptación de los fracasos. Con los riesgos, con las lecciones que aprendí y también con las que intenté transmitir. Con los caracoles y los invertebrados. Me quedo con haber visto el sol y el mar más que nunca, sobre todo dadas las circunstancias.
Me quedo con los muchos viajes salteados y con El Viaje. Con aquel barrio, aquella ciudad y aquel cine. Con esa ciudad que quería conocer desde hacía tanto tiempo y con Muy Muy Lejano.
Me quedo con los descubrimientos y, lo que es más importante, los redescubrimientos. Con que me elijan. Me quedo con que hayas crecido y ahora me confíes tus vaivenes. Me quedo con resintonizarte y descubrir cuántas conversaciones ocultas teníamos ahí, entre chirigota y comparsa, con ese instante mágico de esperanza en aquella cafetería. Me quedo con nuestros nados en paralelo y la comunicación diaria. Con el teléfono en eseidioma y las vidas paralelas. Con los cafés que atardecen en la playa. Me quedo con las cabras que tocan el violín (y las bellotas prefiero que te las quedes tú).
Me quedo con las visitas que vinieron y las que se quedaron a punto. Con las garrapatas y los vandalillos. Con un San Juan raro en el que yo era la única medio despelotá "y la gente nos miraba". Me quedo con las noches de desbarre y las de zumos aderezados.
Con los amigos cabrones que me "autistan" toda la noche hasta que mi vejiga y mi caparazón no pueden más y explotan. Me quedo con tu perserverancia y con las batallas. Me quedo, especialmente, con esas discusiones en las que arreglamos el mundo durante horas: la cacerola a tope, la botella vacía, la música de fondo y la conclusión no por esperable menos esperada.
Con la Canción de siempre redescubierta, escalofrío de por medio, en formas antes desconocidas. "Que es mi barco mi tesoro". Me quedo con los piratas. Feliz 2008.