En la vida a veces la impotencia no es sólo una sensación subjetiva, sino un hecho. Y ante eso, con frecuencia, sólo queda una salida: risoterapia. Lo digo por ti, porque supongo que no te viene mal entre pasillo y pasillo...
En estos casos hay que ir a lo seguro. Y, aunque esté más visto que el tebeo, el sketch de la empanadilla me sigue dejando agujetas en la panza y los lagrimales a flor de piel... Aunque ahora no tenga a ningún visitante experto en virus echándole fotos a mis carcajadas desde el sofá roído pero acogedor.
¡¡Encanna!! ¡¡Encanna!!
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