Pues sí... Aproximándose fechas conmemorativas y otros motivos estelares, no me queda otra que echar la vista atrás.
Lo peor (o lo mejor) de los deslices que no se convirtieron en aciertos no es seguir sin considerarlos un error. Lo peor (o lo mejor, insisto) es que la balanza entre ambos extremos siga sin haber pronunciado su última palabra. Es el peso permanente y certero del acierto, pese a lo amargo que eso conlleva. Y pese a que, con cada día de tu silencio (y si me pongo a contarlos seguro que dan trescientos y un pico largo), alejas un metro más el contrapeso positivo. Lo peor (o lo mejor) de un desliz es cuando, aun si estuviera claro que fue un error, re-erraríamos sin rechistar.
Lo peor (y aquí no cabe paréntesis dubitativo) es que, cual ciprés delibeño, tu sombra es extremadamente alargada. Y bloquea todo lo demás.
Y mientras yo caminaba pensando si postear estos pensamientos o no, la caprichosa lista de reproducción de mi odiado centro comercial me zampó aquella canción hortera que una vez me enviaste (y que, dicho sea de paso, cumplió su función derrota-resistencias, como todo placaje que te proponías...). Pa' que terminara de decidirme. Ay, alma de cántaro.
***** "Yo me propongo ser de ti una víctima casi perfecta".
Lo peor (o lo mejor) de los deslices que no se convirtieron en aciertos no es seguir sin considerarlos un error. Lo peor (o lo mejor, insisto) es que la balanza entre ambos extremos siga sin haber pronunciado su última palabra. Es el peso permanente y certero del acierto, pese a lo amargo que eso conlleva. Y pese a que, con cada día de tu silencio (y si me pongo a contarlos seguro que dan trescientos y un pico largo), alejas un metro más el contrapeso positivo. Lo peor (o lo mejor) de un desliz es cuando, aun si estuviera claro que fue un error, re-erraríamos sin rechistar.
Lo peor (y aquí no cabe paréntesis dubitativo) es que, cual ciprés delibeño, tu sombra es extremadamente alargada. Y bloquea todo lo demás.
Y mientras yo caminaba pensando si postear estos pensamientos o no, la caprichosa lista de reproducción de mi odiado centro comercial me zampó aquella canción hortera que una vez me enviaste (y que, dicho sea de paso, cumplió su función derrota-resistencias, como todo placaje que te proponías...). Pa' que terminara de decidirme. Ay, alma de cántaro.
***** "Yo me propongo ser de ti una víctima casi perfecta".
2 comentarios:
(¿Paréntesis dubitativos?)
Pues la próxima vez que entres en el centro comercial por cuyos pasillos mi madre quiere que extiendan sus cenizas les dices que te pongan esta canción (a ver si nos la aplicamos todos...):
No hay que esperar milagros
porque tampoco los pedías
cuando hiciste el amor.
No debiste hacer planes
tú no decides el futuro
cuando se trata de dos.
Mira que hemos hablado que los recuerdos son mentira y que inundan la razón.
Ay, qué pesado, qué pesado
siempre pensando en el pasado
no te lo pienses demasiado
que la vida está esperando.
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