Juder.
Vuelvo del acueducto con muchas cosas que contar en general y ninguna por la que empezar en particular, entre sonrisas en la retina, conversaciones visuales, carcajadas canalsureras en el tímpano, olores propios y ajenos, bandas de música tocando los platillos ante los chistes malos, saltos cetáceos, huracanes tibidábicos, arroces sabrosos, arquitecturas modernistas, verduras radioactivas, guerras dialécticas intra y extra comunitarias, subtítulos pa' entender acentos imposibles (8 millones de hablas andaluzas son muchos millones), atardeceres tempranísimos (¿tú lo sabías? Si nuestro sitio fuera ése en vez del nuestro habría que tomarse los cafés-cervezas 55 minutos antes de lo que lo hacemos, y se me hace un momento raro pa que se nos crucen las aguas), potosíes tri-triunfadores (sin marujeos ni chabacanerías, verás cuánto tardas en preguntar), algún que otro enmorrinchamiento (bonito palabro), y un sinfín de tonterías de alta obesidad. Vuelvo del acueducto con muchas cosas que contar en general y ninguna por la que empezar en particular...
...Y lo primero sobre lo que aterrizo es esto. Porque, salvando la excepción del Maldito Alemán, y aun así agüita clara, sólo me queda por decir... ¿Estamos locos o qué?
1 comentario:
Non ho capito un cazzo! Pero me alegro de ver que te lo pasas tan bien, dentro de poco me lo contarás en Pedrega :) Ciao Ciao
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