jueves, 28 de junio de 2007

Desliz

"Yo te propongo un desliz, un error convertido en acierto".

Lo pongo porque la frase me encanta, ella por sí misma. El fondo y la forma. Quizá sea la manera en que las palabras encajan unas con otras. No sé si me gusta más el desliz o el error y el acierto.

Lo pongo porque la frase me encanta... Aunque también podría decirlo con intención directa. De hecho podría proponer dos o tres deslices que se me vienen ocurriendo. O no a mí. Unos cuantos deslices por los que convertirme en víctima voluntariamente.

Claro que algunos serían errores evidentes, con pocas posibilidades de llegar a aciertos. Y otros ni siquiera tengo permiso para proponerlos.

Al final nos quedaremos tú y yo, ya lo verás, con el vaivén.

Y en esta guerra de armas biológicas que van y vienen... Lo pongo porque la frase me encanta.



***** "Yo me propongo ser de ti una víctima casi perfecta".

jueves, 21 de junio de 2007

Toros: oír para creer

Yo hay cosas del mundo que es que no las entiendo. Ni siquiera intentándolo. Un poner madrugador: tranquilamente sentada delante de la tele, con las legañas aún en pleno apogeo, trato de culturizarme un poco mientras engullo los cereales ésos que supuestamente (la fe mueve montañas) van a ayudarme a volver a entrar en los pantalones.

Así que me enchufo a un programa de la que soy habitual, cuyo título induce a pensar que, efectivamente, los argumentos, análisis o lo que quiera que vayamos a escuchar, serán de cierta seriedad. Sí, sí, pero el mío tiene flores. Es que hay días que enciendes la tele y te dan el post hecho (mal, porque esto de escribir de bulli en un antro no inspira mucho, pero hecho).

Me explico. El tema de debate era los toros (la Fiesta, que dirían los españoles de honra, uzea yo no). Toros sí, toros no. Tras oír las intervenciones de los entendidos en la materia, tanto por una parte como por otra, aprendo que hay estudios científicos que demuestran que los toros no sufren porque les claven las banderillas y les hagan barrabasadas múltiples. Yo intento mantenerme en lenguaje soutenu, pero sólo me sale un "¡tócate la pera!". Estudios científicos... Lo que me faltaba por oír.

Cuando todavía estoy intentando digerir semejante chispazo de inteligencia, llega el turno de los colaboradores del pograma (sí, sí, pograma). Y, aquí sí, agárrense las meninges que vienen curvas. Uno de ellos es un renombrado articulista (cuyo link no he conseguido encontrar) de un renombrado periódico de izquierdas, por lo cual, prejuiciosa yo, me sorprendo al oírle argumentar las siguientes lindezas: para empezar, a este buen hombre la cuestión de si el toro sufre o no le parece irrelevante porque dice "yo como nunca he sido toro, no puedo saber si le duele o no, y los toros no tienen sentimientos". Toma ya. Acompaña esta sagaz afirmación apoyándose en el estudio científico anteriormente mencionado. Sin comentarios.


Y ya después viene llevándose de calle a los espectadores. Resulta que él estuvo presente en la "magnífica corrida" que hubo el domingo en Barcelona. Y, por lo que se ve, el público salió de la plaza extasiado, pacificado consigo mismo y con el vecino, transformado hacia arriba en vez de hacia abajo. Qué me estás contando. La conclusión final viene a ser (digo viene porque no lo recuerdo de forma textual y Dios me libre a mí de difamar) es, si j'ai bien compris, que matar animales con el propósito principal de divertirnos a su costa, y matarlos lenta y cruelmente, es positivo para la sociedad porque hace que las personas mejoren y convivan felices consigo mismos y con los demás.

Bromas e ironías aparte, ¿es ésta la transformación que queremos de la sociedad? Yo sólo sé que escuchar esta clase de barbaridades, sobre todo de boca de gente supuestamente informada y analítica, ha hecho que los crispis dietéticos se me atragantaran... Pero a lo mejor soy yo la rara.



***** "Feel the rain on your skin"... que es de lo que yo pretendía hablar hasta que se me cruzaron los toros en el camino. Pobrecitos ellos, que, como el todo mundo sabe, no sienten ni padecen dolor o lluvia alguna en su piel.

sábado, 16 de junio de 2007

Sorpresas te da la vida - Relato de un chichón


Relato de un chichón:
“Caía la madrugada madrileña. Los nervios me hacían dar vueltas en la cama, a pesar de tener más sueño que un gusiluz sin pilas. Me quedo empanao perdío con to la cara embolillao mirando la ventana abierta. Por la puta cara y como si de un espasmo se tratara, Autoradelblog mete un bote y le arrea un descomunal cabezazo a una de las hojas de la ventana. La habitación queda en silencio. Intentando no partirme el ano la llamo por su nombre. A su respuesta de "sí", veo que la lesión no es irreparable y, entonces sí, me descojono sin pudor.

Ahora en el avión ella sa quedao mimía cual cuerpo decapitado, la cacho perra. ¡Yo quiero comé, coño!”

Lo bueno de hacer limpieza general es que a veces encuentras cosas que creías perdidas, como una libreta roja, o cosas que incluso habías olvidado, como historias sobre estrellas viajeras y ligeras de cascos. Forman parte de esas pequeñas grandes sorpresas estupendas que nos trae la vida y de las que, como ya comenté con respecto a las galletas de chocolate, vengo queriendo hablar desde hace algún tiempo.

Efettivamente, cuando menos te lo esperas... Cuando menos te lo esperas te asaltan recuerdos geniales, y tu propia sonrisa parece entonces capaz de iluminarte el día.

Andaba yo cavila que te cavila, tratando de pensar en cómo actualizar (esto de andar desconectada de la tecnología y la civilización me mata) y sobre qué (esto de tener aún las neuronas fuera de juego, y lo que queda, es fatídico), cuando me he encontrado un pequeño tesoro que, aparte de arrancarme carcajadas hasta las lágrimas (pero esta vez no hay fotos que lo atestigüen), me ha solucionado el post. Ahora sólo me falta encontrar una conexión y publicar.


pd: seguro que el autor del texto sabe perdonar que le plagie (sólo me permití algunas ligerísimas licencias literarias) sin pedir permiso a su copyright :- Se ofrecen desayunos castizos a cambio.


***** “Pero sucede también que, sin saber cómo ni cuándo, algo te eriza la piel...”

martes, 5 de junio de 2007

Miscelánea (or nonsense?)

A veces me doy cuenta de que gran parte de lo que escribo parece moyennement negativo, o deprimente, o triste, o melancólico, y no termino de entenderlo porque la mayor parte del tiempo no es así como yo me siento. Será porque me evito a mí misma, e intento no echarme demasiada cuenta. O que escribir desahoga lo que de verdad hay dentro, lo que gritarle al viento. O será que, a veces sí, me presto demasiada atención.



“Sentía el sudor de sus cuerpos entrelazarse bajo la arena. El sabor a sal, el olor a tierra mojada. El olor a sexo era lo que más excitaba. Podía adivinar los contornos de los cuerpos, las fantasías que cada uno de ellos imaginaba en cada momento”.



Después soñaba con hacer castillos de arena, sin más ayuda que una pala y un rastrillo. Nunca se acostumbró del todo a utilizar el cubo, porque entonces la forma de los alminares quedaba demasiado perfecta. Le gustaba apelmazar bien la tierra y el agua para poder perfilar la arena con la mayor precisión posible. En cada torre de su castillo habría una princesa, ganándole la partida al dragón (con los puños o con el intelecto: si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él). Los dragones parecen peligrosos, o al menos así nos los venden, pero quizá puedan ser buenos amigos nuestros. Las princesas no deberían necesitar de apuestos príncipes encantadores que las liberaran de criaturas de cola venenosa y lengua humeante. Deberían bastarse y sobrarse ellas solas para eso, porque son bien capaces. Deberían plantarse y no dejar que nadie les venda la idea contraria. Pero conozco demasiadas princesas, jóvenes y hermosas, atadas, con tal de no quedarse solas en la lucha, a un príncipe peligrosamente embaucador que las trata como vasallas. Y se les olvida que, descalzas o con zapatos...



Galletas de chocolate mojadas en un vaso de leche fría... Se vienen mereciendo un post y se me hace la boca agua al pensarlo. Un post para ellas solitas. Y otro para una lista de los grandes placeres de la vida, ésos cuyo mero recuerdo te alegran la semana o el mes entero (ya que nos ponemos, nos ponemos).





Y, por si a alguien le quedaba alguna duda de qué es lo que mueve el mundo y quién se encarga de enderezar los engranajes:




“Y no me hago a la idea de no volver a verte”, dice el burro amarrado en la puerta del baile.




***** "Que el hecho de estar vivo siempre exige algo" ("Pequeña como una estrella fugaz, como el universo antes de estallar")