Yo hay cosas del mundo que es que no las entiendo. Ni siquiera intentándolo. Un poner madrugador: tranquilamente sentada delante de la tele, con las legañas aún en pleno apogeo, trato de culturizarme un poco mientras engullo
los cereales ésos que supuestamente (la fe mueve montañas) van a ayudarme a volver a entrar en los pantalones.
Así que me enchufo a un
programa de la que soy habitual, cuyo título induce a pensar que, efectivamente, los argumentos, análisis o lo que quiera que vayamos a escuchar, serán de cierta seriedad. Sí, sí, pero el mío tiene flores. Es que hay
días que enciendes la tele y te dan el post hecho (mal, porque esto de escribir de bulli en un antro no inspira mucho, pero hecho).
Me explico. El tema de debate era los
toros (la Fiesta, que dirían los españoles de honra, uzea yo no). Toros sí, toros no. Tras oír las intervenciones de los entendidos en la materia, tanto por una parte como por otra, aprendo que hay estudios científicos que demuestran que
los toros no sufren porque les claven las banderillas y les hagan barrabasadas múltiples. Yo intento mantenerme en lenguaje
soutenu, pero sólo me sale un "¡tócate la pera!". Estudios científicos... Lo que me faltaba por oír.
Cuando todavía estoy intentando digerir semejante chispazo de inteligencia, llega el turno de los colaboradores del
pograma (sí, sí,
pograma). Y, aquí sí, agárrense las meninges que vienen curvas. Uno de ellos es un renombrado articulista (cuyo link no he conseguido encontrar) de un
renombrado periódico de izquierdas, por lo cual, prejuiciosa yo, me sorprendo al oírle argumentar las siguientes lindezas: para empezar, a este buen hombre la cuestión de si el toro sufre o no le parece
irrelevante porque dice "yo como nunca he sido toro, no puedo saber si le duele o no, y los toros no tienen sentimientos". Toma ya. Acompaña esta
sagaz afirmación apoyándose en el estudio científico anteriormente mencionado. Sin comentarios.
Y ya después viene llevándose de calle a los espectadores. Resulta que él estuvo presente en la "magnífica corrida" que hubo el domingo en Barcelona. Y, por lo que se ve, el público salió de la plaza extasiado, pacificado consigo mismo y con el vecino, transformado hacia arriba en vez de hacia abajo. Qué me estás contando. La conclusión final viene a ser (digo viene porque no lo recuerdo de forma textual y Dios me libre a mí de difamar) es, si j'ai bien compris, que matar animales con el propósito principal de divertirnos a su costa, y matarlos lenta y cruelmente, es positivo para la sociedad porque hace que las personas mejoren y convivan felices consigo mismos y con los demás.
Bromas e ironías aparte, ¿es ésta la transformación que queremos de la sociedad? Yo sólo sé que escuchar esta clase de barbaridades, sobre todo de boca de gente supuestamente informada y analítica, ha hecho que los crispis dietéticos se me atragantaran... Pero a lo mejor soy yo la rara.
***** "Feel the rain on your skin"... que es de lo que yo pretendía hablar hasta que se me cruzaron los toros en el camino. Pobrecitos ellos, que, como el todo mundo sabe, no sienten ni padecen dolor o lluvia alguna en su piel.