jueves, 30 de agosto de 2007

Parece que este hombre me lee el pensamiento o algo...

“El mar olía como una vela hinchada que hubiera aprisionado agua, sal y un sol frío. El mar tenía un olor sencillo, pero al mismo tiempo grande y singular, por lo que Grenouille no sabía si dividirlo en olor a pescado, a sal, a agua, a algas, a frescor, etc. Prefería, sin embargo, dejarlo entero para retenerlo en la memoria y disfrutarlo sin divisiones. El olor del mar le gustaba tanto, que deseaba respirarlo puro algún día y en grandes cantidades, a fin de embriagarse de él. Y más tarde, cuando se enteró de lo grande que era el mar y que los barcos podían navegar durante días sin ver tierra, nada le complacía tanto como imaginarse a sí mismo a bordo de un barco, encaramado a una cofa en el mástil más cercano a la proa, surcando el agua a través del olor infinito del mar, que en realidad no era un olor, sino su aliento, una exhalación, el fin de todos los olores, y disolviéndose de placer en este aliento”.


(Patrick Süskind, El perfume)

lunes, 27 de agosto de 2007

Empanadilla de Móstoles

En la vida a veces la impotencia no es sólo una sensación subjetiva, sino un hecho. Y ante eso, con frecuencia, sólo queda una salida: risoterapia. Lo digo por ti, porque supongo que no te viene mal entre pasillo y pasillo...


En estos casos hay que ir a lo seguro. Y, aunque esté más visto que el tebeo, el sketch de la empanadilla me sigue dejando agujetas en la panza y los lagrimales a flor de piel... Aunque ahora no tenga a ningún visitante experto en virus echándole fotos a mis carcajadas desde el sofá roído pero acogedor.




¡¡Encanna!! ¡¡Encanna!!

martes, 21 de agosto de 2007

Riesgo de Libertad

Hace tiempo me mandaron esto. Aunque las personas que nos regalan las cosas a menudo son las primeras que deberían tenerlas en cuenta, un regalo es un regalo. Y llevo unos días dándole vueltas a Don Mario. Se titula Riesgo de Libertad.

"Quien no se atreve a nada, que no espere nada.
Reir, es correr el riesgo de parecer tonto.
Llorar, es arriesgarse a parecer sentimental.
Acercarse al otro, es arriesgarse a comprometerse.
Mostrar emoción, es arriesgar a que te conozcan.
Someter a la gente a tus ideas y sueños es ponerlas en riesgo.
Amar es correr el riesgo de no ser comprendido.
Vivir es arriesgarse a morir.

En toda esperanza hay el riesgo del desespero,
en todo intento el riesgo de fracasar.
Pero los riesgos han de tomarse,
porque el mayor peligro en esta vida es no arriesgar nada.
Porque el que nada arriesga, nada hace,
nada tiene, nada es...
Tal vez pueda ahorrar sufrimientos y dolor,
pero a fin de cuentas no puede aprender, ni sentir, ni cambiar,
ni crecer, ni amar, ni vivir.
Encadenado por las certidumbres
será un esclavo, sacrificará el ser...... LIBRE"


Mario Benedetti

viernes, 10 de agosto de 2007

Vértigo



No sé si me apetece ni si soy capaz. Pero lo cierto es que quizá no me vendría mal intentarlo. No sólo porque tu frase fuera cierta (ésa en la que ya somos dos), sino porque tanto encierro empieza a asfixiarme. No sólo en eso sino en general. Porque no me deja ser yo, o a lo mejor soy precisamente así. Y porque, efettivamente, yo no quiero que se me inunde la razón.


No sé si el proceso ya ha comenzado y no me quiero ni dar cuenta o si es todo lo contrario.


Y dos imágenes valen más que dos mil palabras...


viernes, 3 de agosto de 2007

Recuerdos

Pues sí... Aproximándose fechas conmemorativas y otros motivos estelares, no me queda otra que echar la vista atrás.


Lo peor (o lo mejor) de los deslices que no se convirtieron en aciertos no es seguir sin considerarlos un error. Lo peor (o lo mejor, insisto) es que la balanza entre ambos extremos siga sin haber pronunciado su última palabra. Es el peso permanente y certero del acierto, pese a lo amargo que eso conlleva. Y pese a que, con cada día de tu silencio (y si me pongo a contarlos seguro que dan trescientos y un pico largo), alejas un metro más el contrapeso positivo. Lo peor (o lo mejor) de un desliz es cuando, aun si estuviera claro que fue un error, re-erraríamos sin rechistar.

Lo peor (y aquí no cabe paréntesis dubitativo) es que, cual ciprés delibeño, tu sombra es extremadamente alargada. Y bloquea todo lo demás.


Y mientras yo caminaba pensando si postear estos pensamientos o no, la caprichosa lista de reproducción de mi odiado centro comercial me zampó aquella canción hortera que una vez me enviaste (y que, dicho sea de paso, cumplió su función derrota-resistencias, como todo placaje que te proponías...). Pa' que terminara de decidirme. Ay, alma de cántaro.



***** "Yo me propongo ser de ti una víctima casi perfecta".