sábado, 27 de junio de 2009

Buscando en la basura

Si no fuera porque cumplir años no es en balde, porque de alguna manera ya venimos de vuelta, y porque por todo esto ya pasé... Pensaría que ya nunca más podré volver a emborracharme, por miedo a que la lucidez etílica me lleve, invariable e inamoviblemente, a ti.

Porque yo, en realidad, debería concentrar toda mi fuerza y mi energía en no entregarme tanto: en no regalar mis lugares preferidos, mis bares favoritos y mis canciones especiales. Así no tendría que acordarme tantísimo y tan irremediablemente de ti cada vez que piso los mismos sitios que pisaba ya mucho antes de conocerte. Es como si me usurparas hasta la parte de mi vida que no surgió contigo, aquélla en la que no tenías exclusividad.


No tardarías, entonces, tanto en no doler. Yo, en realidad, debería concentrar toda mi fuerza y mi energía en no entregarme tanto... Pero entonces, ¿seguiría siendo yo?




***** "Absurdo como un domingo por la tarde, como las balas por el aire, como un puto despertador. Inútil, como los besos que no diste, como un cuerpo que se viste cuando me desnudo yo... Confuso como las frases que ya no te escribo pa que vuelvas otra vez. Ya ves, voy buscando en la basura unos labios que me digan "esta noche quédate".

lunes, 22 de junio de 2009

T'es où?

I thought I saw a man brought to life. He was warm, he came around like he was dignified. He showed me what it was to cry.

Well you couldn't be that man I adored. You don't seem to know or seem to care what your heart is for. I don't know him anymore!!

There's nothing where he used to lie, my inspiration has run dry. That's what's going on: nothing's fine, I'm torn. I'm all out of faith, this is how I feel, I'm cold and I'm ashamed lying naked on the floor.

I'm already torn...


viernes, 12 de junio de 2009

Reflexiones vitales I

Hay dos clases de mujeres en el mundo:

A las que les han llevado el desayuno a la cama, y las que no han tenido nunca en su vida esa suerte.

Lamentablemente, me incluyo en el segundo grupo (¿acabo de auto-etiquetarme como "mujer"? Oh-my-God!! Tan viejuna!): todo lo más, me he tenido que conformar con unas cuantas promesas incumplidas, un "Si lo llego a saber...", y un zumo de naranja en el sofá.

Lo confieso:
Nunca me han traído el desayuno a la cama. Y cada vez lo llevo peor.



***** "Cuando tenga valor para hablar diré que tengo miedo de vivir sin volver a escuchar cómo suena un te quiero".

viernes, 5 de junio de 2009

Oda a la mantequilla

A veces me paro a pensar (últimamente bastante: sí, te he hecho caso, y no me he ido a la playa con el Sandevid pero sí al parque con la libreta), y la única conclusión que saco es que me fascina el cerebro humano, o el alma, o el corazón, o lo que quiera que sea.

A veces me paro a pensar, y me parece tan surrealista como mágico que, pese a que nunca estuviste demasiado presente en mi día a día, haya momentos en los que invariablemente vuelves a mí. Me sigue resultando increíble recordar con tanta claridad cómo me sentabas en tus rodillas y me ibas untando pan (poco) con mantequilla (mucha), cómo a mí se me hacía la boca agua y a ti se te estiraba la sonrisa hasta cada una de tus enorme orejas. El ritual mágico que convertía los viernes por la noche en uno de los mejores momentos de la semana, y, desde luego, el único en el que comía con ganas y velocidad (por extraño que pueda parecer ahora). Me lo debiste escribir en la piel, porque no hay una sola vez que yo vea mantequilla y no me acuerde de ti. Ni una sola vez que no me siga sorprendiendo tener esa asociación mental tan metidita ahí dentro, desde hace aproximadamente unos 22 años.

Tan sencillo y tan especial como el pan con mantequilla... Hoy también es viernes por la noche, pero hace demasiado tiempo que todo cambió. Todo menos el pan con mantequilla, la única tentación a la que ni intento resistirme, pese a tener comprobadísimo que, al día siguiente, el botón de mis vaqueros me hará sufrir en una cantidad directamente proporcional a las dimensiones del atracón. Porque hace, hoy, exactamente 4 años que dejé de intentar resistirme, y ahora me la como en tu honor. En honor de lo mucho que te recuerdo cuando veo la mantequilla, y de que, en el fondo, me alegro de que te fueras en ese momento, porque quizá si hubieras tardado unos años más, habríamos tenido ocasión de chocar mucho, en ciertos aspectos inocuos y en otros no tan inocentes; o quizá habría terminado teniendo que darme por enterada de cosas que nunca quise saber...

Hoy es viernes por la noche. Y, además, hace exactamente 4 años que me propuse no resistirme ni una vez más a la mantequilla. Así que me voy a la cocina a buscarla antes de que ella me encuentre a mí. Y pienso darme un atracón, que es mi manera de decirte que los viernes por la noche te echo mucho de menos, abuelo.