jueves, 26 de marzo de 2009

(Tus) Pros y (tus) contras: me gusta(¿s?)... Recapitulándote

No me gustaron todas las veces que no tuviste valor o consideración, que te hiciste de rogar, que te faltó decisión, personalidad, espontaneidad y cojones. Que te olvidaste de que, camarão que dorme, a onda leva.

No me gusta que a veces las uses de escudo… Pero me encantan tus sonrisas sonoras.

No me gusta cuando te rayas… Pero me gusta cómo te tocas la barbilla cuando estás pensativo. Y cómo te sigue sorprendiendo que sepa cuándo le estás dando vueltas al coco.

No me gusta su infrecuencia... Pero me flipan nuestras noches juntos: me encanta nuestra metafísica trasnochadora; estar tumbados horas y horas sin que se nos agote la conversación; que siempre me cosquillees la espalda; tus habilidades (ejem). También me gustan nuestras noches separados: que me cuentes cuentos, que anuncies once veces el sueño que tienes, que me cantes nanas a la EstePaís-ana (Duérmete moça, duérmete ya, que viene el bandido y te robará. Si al bandido el móvil no das, con la botella te rajará). Que llames sólo para dar las buenas noches. Que hagas una lista de "Buenos días" a objetos.

No me gustó que tuvieras que presenciar aquella conversación tan agradable en aquel hospital… Pero me encantó que entraras conmigo en todas las consultas.

Me crispa que tu despiste te haga tener detalles tan feos… Pero me gusta lo consciente que eres de algunos de tus defectos. Me gusta que te dé la vena orgullosa con las críticas de los demás, y no con las mías.

No me gusta lo mojigato que eres a veces... Sin embargo, me hace gracia que te pongas colorado cuando alguien te dice una barbaridad, que consideres poco elegante dejarte “cosas” sin recoger… Y poder volver a cachondearme de tu falta de elegancia.

Me joroba que preguntes, como si no lo supieras, porqué te llamo bandido, porque un día yo voy a ser valiente como pa responderte y tú no vas a ser valiente como pa continuar la conversación… Pero me gusta cuando finges indignarte porque te lo llamo a la cara, o porque se lo digo a tu espalda. Me jode que no admitas que eres así... Pero me gusta que no lo seas. Me molesta que estés tan limitado por tus propias barreas pseudo-morales… Pero me gusta saber que, en el fondo, es sólo que estás perdido; y que, si no te encuentras, el único desgraciado serás tú.

Me fastidia que lo lleves al extremo… Pero me gusta que siempre te preocupes por los demás.

Me molesta la estúpida barrera mental por la que vendes tan caros los besos… Pero me encanta cuando se te escapa alguno. Y me encanta la generosidad de tus abrazos. Me gusta cuando, al girarte, tiras de mi brazo y lo enroscas a tu alrededor. Me gusta cuando lo haces para demostrar que you were not meaning to darme la espalda. Me gusta que, cuando en mitad de la noche te la doy yo a ti, te baste una mano para arrastrar todo el peso de mi cuerpo hacia tu pecho. Me gusta que ésa sea tu “adaptación postmoderna de la costumbre neanderthal de arrastrar a la hembra de los pelos pa meterla en la cueva cuando la llamada de la procreación se hace insoportable”.

Me jode que a veces seas tan tonto, o te lo hagas. Pero me gusta que seas más inteligente de lo que sueles parecer. Que seas capaz de hacerme pensar.

Me fastidia que no termines de mojarte (aunque así me permites a mí también pasar palabra)… Pero me gusta que te metas en jardines de los que sabes no podrás salir. Me encanta meterte caña, la cara de bobo que se te queda cuando recuerdas que soy más lista que tú y que, aunque a veces me haga la tonta, sé mucho más de lo que querrías.

Me jode que no cumplas lo que dices. Me jode ser tan consciente de tu informalidad… Pero me gusta que digas que nos vamos a ver pronto. Me jode que ni siquiera seas consciente de lo informal que puedes llegar a ser, pero me gusta cuando intentas defenderte.
“- No me creo nada, porque como has sido tan informal…
- ¿He sido muy informal?
- Has sido bastante informal, sí.
- Jo, tienes razón. Es que esta ciudad me vuelve un impresentable. De todas maneras, te quiero recordar que…
- ¿Te crees que no me acuerdo? ¿Te crees que si me acordara sólo de lo informal que has sido iba a estar aquí haciéndote la maleta?”

Me jode que te las merezcas, pero me gusta la voz con la que me dices "¿Me vas a echar la bronca?" y con la que a continuación te disculpas.

Me crispa mucho... Pero, en el fondo, parte de tu encanto radica en tu imprevisibilidad: alejándote o acercándote, siempre haciendo lo contrario de lo que parecía que harías. Me encanta cuando apareces con planes inesperados. Me jode que, ahora como antes, te hayas puesto las pilas cuando ya nos quedaba poco tiempo... Pero me encanta que, al menos, te las hayas puesto.

En definitiva, no me gusta que me desconciertes… Pero me gusta darme cuenta de que te desconciertas más a ti mismo.

Me gustó que aparecieras aquel día en el aeropuerto. Me gustó aquel “te voy a echar de menos” y aquella postal. Me gustó que me llamaras para inaugurar el año y averiguaras el municipio de Alicante de 5 vocales. Aquella sorpresa animal. Que en vez de irte al cine me trajeras comida de enfermo. Me gustó sufrir en una fiesta por lo mucho que me dolían las piernas. Tu respuesta entrecortada y después tu "¿Qué es lo que me habían preguntado?". Me gustó hacerte la maleta. Aquel "Me gusta cómo vienes hoy, porque vienes vestida de ti misma: ni con camisas mías que te llegan por las rodillas, ni con los ojos pintados". Me gustó cuando dijiste que te encantaría poder quedarte la mañana entera. O aquello de “No estaría mal que estuvieras. Estaría muy bien”. Profanar la camiseta. Me gustó que pensaras en traerte tu estuche de las lentillas y acabáramos compartiendo el mío.

Me gusta lo ganso que eres con tus chistes malos, ser yo tan gansa que hasta me hacen gracia, y lo mucho que nos reímos. Me gusta cuando te pones bizco. Me gusta la manera en la que alargas las vocales. Me gusta la manera en la que mezclas ya Esteidioma con el castellano, hasta el punto de cagarla por escrito... Me gusta que seas igual de friki que yo, y podamos tirarnos horas hablando en 4 idiomas. Me gusta que diminutes mi nombre en vez de acortarlo, y que me pongas apodos originales. Me hace gracia que me conviertas en gimnasio. Me gusta tener una anécdota de atraco que compartir contigo, y lo bien que lo imitas: ssssshhhhhhh.

Me gusta seguir debiéndote una cena, porque si no te la cobras, te arrepentirás. Me gusta que empieces a creerte que los Reyes existen, y que lo que les pedí en aquel vídeo está al caer. Me gusta que siempre digas “Oye, que gracias por llamar”. Me gusta darte clases de gastronomía y que luego nunca recuerdes lo que es un sofrito. Me encanta que, aun siendo un completo inútil en la cocina, me hagas los huevos fritos justo como a mí me gustan (y sólo te superen, ligeramente, los de mi mamá). Me gusta depilarte las cejas, y que me lo pidas. Me gusta que siempre nos riamos con ese juego tan tonto de agarrarme para no dejarme salir de la cama, que te decepciones cuando yo no te lo hago a ti y se te escape un “¿Pero es que no me vas a coger?”. Me gusta cuando dices: “¿Quieres que te lleve mañana al trabajo?”.

También me jode no haber sido yo, haber callado ciertas veces y no haberle echado muchos huevos. Pero me gusta haber mantenido esta prudente distancia. Me jode saber que no sólo tú frenabas… Pero me gusta darme cuenta de que, si alguien leyera sólo la mitad de este texto, esto parecería haber sido mucho más de lo que en realidad fue.

Me gusta poder considerarte un buen amigo, aunque me jode ser consciente de que quizá me equivoque. Me gusta la sensación de estar escribiendo porque así desahogo esta tristonería que me ha dejado la despedida (más de la esperada), y en el futuro volver sobre estas líneas me hará sonreír. No sé si me gustaría que leyeras que me gustan todas estas cosas… No sé si tendría valor… Te mereces que lo escriba porque, al fin y al cabo, has compartido casi todos mis días durante estos 5 meses, y me has dado grandes orgasmos momentos… Pero no creo que te merezcas leerlo, porque… Porque me gusta todo lo que he relatado, me gusta cuando eres así de guay… Pero me jode que lo hayas sido (proporcionalmente) tan pocas veces.

Me gusta releer esto con una enorme sonrisa. Me gustan todas esas cosas… Pero sigo sin saber si me gustas tú. Aunque a veces, como ahora escribiendo, sí lo tenga un poco más claro. Aunque me haya dado una punzada de alegría vergonzantemente egoísta cuando casi no puedes volar hoy. Aunque ya esté sintiendo haber perdido lo que teníamos... Aunque ya te esté echando de menos.




***** "Regálame la silla cansada de la esquina donde te esperé, donde siempre te esperaba, amor"

jueves, 12 de marzo de 2009

Y es que en Marzo me toca...

Al final esto no ha salido exactamente como yo pensaba que iba a salir. Pero es que el día ha sido demasiado especial como pa salir inmune. Y ha incluído malas noticias que, sin embargo, no me quitan la sonrisa mientras escribo esto. Además, como mi club de fans me lo estaba reclamando y ya tocaba más de la cuenta... Ahí queda eso.

Pues sí. A veces la vida te sorprende, en los momentos más desconcertantes y en los sitios más inesperados. Te sorprende y, después de llevar siete meses puteándote sin parar, te regala pequeños destellos que te hacen sonreír gratuitamente, y que te recuerdan que, reniegues cuanto reniegues, todos, pero absolutamente TODOS los sitios en los que vivas, por más difíciles que sean, tendrán cosas que merezcan la pena... Y que, puede, todo es posible, que hasta termines echándolos de menos.

O quizá sólo sea mi ciclo vital, que, como en otras ocasiones, está aprimaverándose (si bien mis biorritmos deberían estar ya adaptados a este verano perpetuo, pero puede que no, puede que a mí también me llegue la primavera). Y, como toca cada vez que queda más o menos un mes para cerrar una vuelta al círculo, mi cuerpo se pone tonto: tierno, receptivo, místico, melancólico... Se acercan las despedidas, momento crítico e intenso donde los haya... Y, ahora quizá más que nunca, la intensidad no me molesta. Es más, la voy a recibir con los brazos abiertos, porque ya iba tocando después de tanta apatía.

Me he sentido muy viva esta tarde cuando me habéis dicho, a dos bandas y media, que ya no os veré allí. Joder, qué pena me ha dado. Aun cuando en frío las cosas no siempre se notan, es en estos momentos cuando te das cuenta de cuánto te llegan las cosas, de cuánto quieres a la gente y cuán unida te sientes, mesmo a tu pesar, a determinadas cosas y sitios. Así que no me ha importado sentirme viva y triste esta tarde...

... No me ha importado porque ese mismo lazo me hizo sentirme viva, y contenta, estos últimos días... Cuando compré un periódico como regalo de cumpleaños y, a cambio, recibí un abrazo espontáneo y sincero. Cuando aprendí a tomarme como un chiste la gilipollez estrella de la gilipollas estrella. Cuando por fin conseguí mandar un mensaje que la pereza me dificultaba y leí la palabra "ilusión". Cuando tu "I miss you" y tu promesa de un Jueves Santo me llegaron más que nunca. Cuando luché contra los elementos y gané, y pude pasarme dos noches disfrutando como una enana sacándole fallos a ese documental tan propagandístico. Cuando me cedieron la mitad de un mini panel de burbujas de plástico...

... Cuando de repente, C, con esa bondad intrínseca y esa expresión dulce tan suya, se dio cuenta de que sólo podré conocer a su bebe por foto, porque dentro de mes y medio yo ya no estaré allí. Y no hizo falta que añadiera nada más, porque su cara de pena me lo dijo todo. E hizo que también mi corazoncito se encogiera... Y eso también no... Eso también no tiene precio.

Y qué leches. Por muy cuesta arriba que se pongan las cosas tan frecuentemente... Así da gusto vivir y sonreír. Así da gusto subir las pendientes.



***** "Pero sucede también que sin saber cómo ni cuándo algo te eriza la piel"

lunes, 2 de marzo de 2009

Ya, ya sé que tengo esto más muerto que vivo. Pero lo intento cada día (actualizar, me refiero). O, al menos, todos los días intento intentarlo. Aunque no me suele salir. De hecho, tengo casi preparado un post (las ideas puestas en un papel) mu chulo sobre algunas cosas de ésas que hacen sonreír súbitamente... En días en los que podría llorar de alegría y por eso dejo comentarios súper cursis en blogs que huelen a ciudades súper cosmopolitas :-)

Pero al final, un día por otro... Entre el agotamiento físico y el mental, el "pluriempleo", las tareas domésticas, el envío de CVs... Que no doy. Y pa escribirlo mal mejor no lo escribo.

Lo seguiré intentando fuerte, ¿vale?



***** "In any other world you could tell the difference. And let it all unfurl into broken ruminants. Smile like you mean it and let yourself let go. Cos it's all in the hands of a bitter, bitter man. Say goodbye to the world you thought you lived in"