miércoles, 11 de febrero de 2009

Nudo

Necesito ponerme a escribir de verdad y sacar toda la mierda. Pero es que no puedo. Porque ponerle palabras (escritas o pensadas; habladas no sé, porque no he tenido el gusto de tener ocasión) a este nudo que me atenaza la garganta pulsa de manera automática e inexorable el botón de mis lagrimales. E igual es lo que me viene haciendo falta, pero no en público... Y llevo días sin conexión privada con el mundo exterior. Y además, pegarme la llorera yo conmigo misma, lejos de suponerme el alivio habitual, ahora no hace sino aumentar esta desazón y esta soledad. Estoy muy cansada de no tener un abrazo en el que desahogarme.

Llevo unos días perpetuamente inundada por una tristeza infinita. Y lo peor es que no sé exactamente porqué. Y quizá por eso me cueste tanto darle salida. No sé si tengo motivos objetivos o no, pero me siento, simple y llanamente, completamente sola en el mundo. Por no tener, ni tengo esperanza, ni tengo objetivos, ni tengo ilusiones. Por no tener, no me tengo ni a mí misma.

Además, y tal vez por eso lo de anoche simplemente declenchó el punto álgido de una crisis interna de semanas, harta de que las depresiones ajenas se parapeteen en su propia mierda para olvidarse de que yo tengo las mías propias, y mis propias necesidades, y mis propios días malos, y mis propias necesidades de un abrazo, y, en definitiva, que ni siquiera yo soy de piedra, estoy harta de esperar. Mi vida aquí, y no sólo por estas circunstancias, mi vida en los últimos meses se ha reducido a esperar. A esperar a algo que nunca llega, y con cada nueva ausencia no hace sino aumentar la frustración. A esperar a encontrarle sentido a la vida. A esperar a que llegue un día en el que yo deje de ser incapaz de aprender si no es a hostias. A que deje de chocarme contra las mismas paredes una y otra vez.

Y esto, en realidad, lleva varios años aquí dentro, aunque yo de vez en cuando consiga medio esconderlo de mí misma durante días, semanas o incluso meses. Y cada vez que reflota, reflota con más fuerza, con más mierda acumulada, con más decepciones. Con más tristeza, más melancolía, echando de menos hasta las frases inteligentes del apuntador. En el fondo, quizá todo se resuma a que espero algo sin saber qué es, espero una respuesta, espero un sentido... Espero a saber cuál es mi lugar en el mundo... Y ocuparlo.

Espero a dejar algún día de escuchar (anoche fue la enésima) lo bien amueblada que tengo la cabeza. O espero, por lo menos, a dejar de tener que contestar que para qué coño me sirve, además de para llevarme más hostias y encima tener que seguir al pie del cañón. Espero a dejar algún día de tener que fingir, me bastaría con poder conservar cierta esperanza en dejar, algún día, de tener que cuidar del mundo a cambio de que el mundo me deje con el culo al aire cuando más cuidados necesito.

Espero, espero y nunca llega nada. Espero tener algo a lo que agarrarme para seguir caminando. Y nunca lo encuentro.




***** "This is a crazy world. These can be lonely days. It's hard to know who's on your side. Most of the time. Who can you really trust. Who do you really know. Is there anybody out there who can make you feel less alone. Some times you just can't make it on your own"

miércoles, 4 de febrero de 2009

Siento estar tan plagiosa, pero es que, entre unas cosas y otras, con lo flojita que estoy la inspiración la tengo más bien seca.


"Soy fácil y lo admito. Soy igual pero distinto, y hasta el final... Es lo que tengo, es lo que hay. Tengo una paja mental que ya no sé de qué va..."



***** "Pregunto qué parte se quedó por el camino"