sábado, 11 de julio de 2009

Entre Marruecos y Estambul

Yo iba a escribir algo acerca del cuidado que hay que tener cuando te intenta enseñar a bailar alguien que... Alguien que despierta tus instintos más básicos.

Iba a escribir que bastante difícil me resulta mantener el ritmo, como para que encima me agarres y te me pegues tanto. Iba a escribir que gastaras cuidaito, porque si encima de apretarme así me seguías diciendo "Pégate más, méteme más el pie, tienes que bailar casi encima mía"... Pensaba escribir que si volvía a escuchar eso no respondía de mis actos.

Todo eso pretendía yo escribir anoche... Hasta que, entre Marruecos y Estambul, te intuí en la mirada que tu lengua estaba a un tris de no resistir la tentación. Y ahí sí, sé que la intuición no me falla. Y entre la Mezquita Azul y el Bósforo te devolví esa mirada (ésa que, por poco listo que seas, estuviste pillándome la noche entera)... Y habría sido la primera vez que la intuición me fallara.



***** "Siento más corazones que arenas en mi pecho; dan espuma mis venas..."

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