jueves, 30 de agosto de 2007

Parece que este hombre me lee el pensamiento o algo...

“El mar olía como una vela hinchada que hubiera aprisionado agua, sal y un sol frío. El mar tenía un olor sencillo, pero al mismo tiempo grande y singular, por lo que Grenouille no sabía si dividirlo en olor a pescado, a sal, a agua, a algas, a frescor, etc. Prefería, sin embargo, dejarlo entero para retenerlo en la memoria y disfrutarlo sin divisiones. El olor del mar le gustaba tanto, que deseaba respirarlo puro algún día y en grandes cantidades, a fin de embriagarse de él. Y más tarde, cuando se enteró de lo grande que era el mar y que los barcos podían navegar durante días sin ver tierra, nada le complacía tanto como imaginarse a sí mismo a bordo de un barco, encaramado a una cofa en el mástil más cercano a la proa, surcando el agua a través del olor infinito del mar, que en realidad no era un olor, sino su aliento, una exhalación, el fin de todos los olores, y disolviéndose de placer en este aliento”.


(Patrick Süskind, El perfume)

3 comentarios:

DaNieLo dijo...

¿Y qué hará aquí el niño sin ver el mar el año que viene?

Anónimo dijo...

Bendita orilla para pasear, vuelvo a estar online! tq
muak!

¿CAMBIÓ LA MAREA? dijo...

Pues el niño se comerá los mocos, las uñas, soñará mucho y mirará fotitos... Y no te voy a decir que te acostumbrarás, porque a eso no se acostumbra uno; a cambio, luego se valora más.


Malegro que volvamos a estar reconectadas!! Pasea, pasea, y luego me lo cuentas.