viernes, 30 de marzo de 2007

Envidia

No sé si consolarse es siempre tan fácil, pero, desde luego, el que no se reconforta es porque no quiere. Llevan ya unos cuantos días repitiéndome una frase concreta (en realidad varias, para ser más exactos), chispa más o menos:
- "A pesar de los trabajos y los exámenes y todas esas mierdas que tenéis, que sepas que te envidio mucho mucho, envidio lo que tenéis aquí y esto, en general".
- "Pues me encanta sentirme envidiada".
- "Pues claro, por eso te lo digo".

Y, efettivamente (que sepas que ya cada vez que me sale de forma espontánea esta palabra me acuerdo de ti), me gusta sentirme objeto de esta sana envidia. Significa que no es un espejismo, que no sólo me gusta porque me lo he construido así, sino que la construcción es tan real que también se ve desde fuera. Y eso no sólo insufla optimismo, sino incluso cierto orgullo. Porque yo me lo guisé, me lo comí, y lo conseguí. Porque, cada día, más y mejor.

Aunque se turnen el sol y el granizo, y nos entre el descojone porque no cabemos en el paraguas. Aunque, intentando no pensarlo, no pude evitar que estos días se me hayan teñido de "La vida, tía, la vida". Y aunque no me guste nada como me está quedando escrito esto porque te tengo al lado dándole vueltas a la soja y leyendo de mi horóscopo "Réfléchissez avant de signer un contrat qui paraît avantageux mais peut comporter pero puede restringirte". Y así, la verdad sea dicha, no hay quien se concentre.

***** "Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva"

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que llueva, que llueva, en semana santa como siempre...(8) y lo bien que lo vamos a pasar planificando por ahi...;) muaaak!!

DaNieLo dijo...

Dentro de 15 días sabremos si el curso que viene dejo de envidiarte. Bisous!