Haz el favor, no lo estropees. No hagas que deje de ser gracioso. Que estábamos de acuerdo en que como te dormas muito, a onda va levarte... Pero ni calvo ni tres pelucas. Recuerda que me divierte el tira y afloja, e incluso que dejes sistemáticamente las frases a medias (si bien no me divierte tanto que dejes otras cosas a medias, pero en eso no vamos a entrar). Recuerda que me diviertes porque dices cosas atípicas, porque me haces pensar y porque, entre cañonazo y cañonazo, nos ponemos metafísicos, y también ahí nos parecemos, porque hasta eso se nos da mejor con la luz apagada.
Así que no lo estropees. Por mucho que sea una frase a medias, no me sueltas cosas tan típicas que ya sé cómo siguen. No hagas ni siquiera amago, no me intentes decir algo tan cursi porque no cuela, porque lo estropearías. Porque ya no tenemos quince años pa salir con semejantes gilipolleces, porque no es mi estilo, y porque de todas maneras no me lo iba a creer. Porque ambos sabemos cuál es el contexto, sabemos dónde estamos y cómo funcionan las cosas en estas situaciones, y cómo no funcionarían en una situación menos atípica. Ambos sabemos que yo soy básicamente una de las varias bandas con las que juegas abiertamente, una ficha más en el tablero, y que tú eres básicamente una de las tres o cuatro bandas que yo mantengo abiertas aunque en realidad, si pudiera, elegiría cerrarme a una en concreto (aunque a lo mejor cada vez un poco menos, cierto es), pero no puedo.
Y está bien así. Como yo no necesito más, no hace falta que simules querer dármelo. No pretendo que te pongas en modo uni-banda (o que tus frases parezcan ponerte en esa onda), básicamente porque, por mucho que mi cara cambie cuando suena el teléfono, ambos sabemos que no das pa tanto, sabemos de lo que va el rollo y sabemos a lo que estamos jugando; y porque yo me estoy divirtiendo con cada una de esas tres o cuatro bandas, así que no tengo ni la más mínima intención de renunciar a ninguna de ellas, que luego llega el invierno y hace frío. Recuerda que aunque éste sea el contexto, tú mismo lo dijiste: yo no soy de aquí, y además no soy así, no necesito que me amagues frases pomposas, si lo que quieres esechar un polvo pasar un buen rato, o dos o tres, sólo tienes que decirlo… O quizá estaría bien que lo demostraras cuando tengas ocasión, en vez de quedarte en el umbral de la puerta como un pasmarote. Lo que, desde luego, no tienes es que convencerme, porque convencida ya estoy y lo sabes. Y, si aun así pretendes camelarme, ten un poquito de estilo, chato, por favor. No seas tan previsible.
No lo estropees. No empieces a intentar soltar azúcar, que no te lo crees ni tú, y, si te lo creyeras, me obligarías a salir por patas y a estas alturas me daría pena. Que eres la única persona aquí a la que creo puedo considerar más o menos amigo. Que te he cogío cariño, joé. No lo estropees. Simplemente vence tus bloqueos, aparta tu timidez y déjate llevar… Pero no tanto.
Así que no lo estropees. Por mucho que sea una frase a medias, no me sueltas cosas tan típicas que ya sé cómo siguen. No hagas ni siquiera amago, no me intentes decir algo tan cursi porque no cuela, porque lo estropearías. Porque ya no tenemos quince años pa salir con semejantes gilipolleces, porque no es mi estilo, y porque de todas maneras no me lo iba a creer. Porque ambos sabemos cuál es el contexto, sabemos dónde estamos y cómo funcionan las cosas en estas situaciones, y cómo no funcionarían en una situación menos atípica. Ambos sabemos que yo soy básicamente una de las varias bandas con las que juegas abiertamente, una ficha más en el tablero, y que tú eres básicamente una de las tres o cuatro bandas que yo mantengo abiertas aunque en realidad, si pudiera, elegiría cerrarme a una en concreto (aunque a lo mejor cada vez un poco menos, cierto es), pero no puedo.
Y está bien así. Como yo no necesito más, no hace falta que simules querer dármelo. No pretendo que te pongas en modo uni-banda (o que tus frases parezcan ponerte en esa onda), básicamente porque, por mucho que mi cara cambie cuando suena el teléfono, ambos sabemos que no das pa tanto, sabemos de lo que va el rollo y sabemos a lo que estamos jugando; y porque yo me estoy divirtiendo con cada una de esas tres o cuatro bandas, así que no tengo ni la más mínima intención de renunciar a ninguna de ellas, que luego llega el invierno y hace frío. Recuerda que aunque éste sea el contexto, tú mismo lo dijiste: yo no soy de aquí, y además no soy así, no necesito que me amagues frases pomposas, si lo que quieres es
No lo estropees. No empieces a intentar soltar azúcar, que no te lo crees ni tú, y, si te lo creyeras, me obligarías a salir por patas y a estas alturas me daría pena. Que eres la única persona aquí a la que creo puedo considerar más o menos amigo. Que te he cogío cariño, joé. No lo estropees. Simplemente vence tus bloqueos, aparta tu timidez y déjate llevar… Pero no tanto.
1 comentario:
¡Jajajaja!
Chica, es que no se puede ser tan mujer fatal. Con tantas bandas abiertas a alguno le tienes que tocar sin querer el corazoncito.
Aaay, ¿por qué lo llamarán amor cuando quieren decir sexo?
Publicar un comentario