domingo, 30 de noviembre de 2008

Algo personal

Probablemente en su pueblo se les recordará como cachorros de buenas personas que hurtaban flores para regalar a su mamá y daban de comer a las palomas. Probablemente que todo eso debe ser verdad, aunque es más turbio cómo y de qué manera llegaron esos individuos a ser lo que son, ni a quién sirven cuando alzan las banderas. Hombres de paja que usan la colonia y el olor para ocultar oscuras intenciones. Tienen doble vida, son sicarios del mal. Entre esos tipos y yo hay algo personal.
Rodeados de protocolo, comitiva y seguridad, viajan de incógnito en autos blindados a sembrar calumnias, a mentir con naturalidad, a colgar en las escuelas su retrato. Se gastan más de lo que tienen en coleccionar espías, listas negras y arsenales. Resulta bochornoso verles fanfarronear a ver quién es el que la tiene más grande. Se arman hasta los dientes en el nombre de la paz, juegan con cosas que no tiene repuesto y la culpa es del otro si algo les sale mal. Entre esos tipos y yo hay algo personal.
Y como quien en la cosa nada tiene que perder, pulsan la alarma y rompen las promesas, y en nombre de quien no tienen el gusto de conocer nos ponen la pistola en la cabeza. Se agarran de los pelos pero para no ensuciar van a cagar a casa de otra gente. Y experimentan nuevos métodos de masacrar sofisticados y convincentes. No conocen ni a su padre cuando pierden el control, ni recuerdan que en el mundo hay niños. Nos niegan a todos el pan y la sal. Entre esos tipos y yo hay algo personal.
Pero eso sí, los sicarios no pierden ocasión de declarar públicamente su empeño en propiciar un diálogo de franca distensión que les permita hallar un marco previo que garantice unas premisas mínimas que faciliten crear los resortes que impulsen un punto de partida sólido y capaz, de Este a Oeste y de Sur a Norte, donde establecer las bases de un tratado de amistad que contribuya a poner los cimientos de una plataforma donde edificar un hermoso futuro de amor y paz.


Últimamente esto es lo único que tengo claro. Y es una lástima tremenda que eso me recuerde invariablemente a ti, porque ya estaba en mí mucho tiempo antes, pero no puedo disociarte de ello. Y no me ayuda precisamente que estés tan presente en mi única certeza, pero en fin. Y casi todos los escasos momentos en los que me siento llena de vida y vibro tiene, directa o indirectamente, que ver con ello. Y cuando no consigo evitar pensar en mañana, y me siento tan perdida, y no sé por dónde cogerlo, y no sé cuál es mi sitio en el mundo... Lo único que tengo claro es que, cada vez más, me parece algo personal; así que, al menos, sé algunas cosas que no quiero. Y me parece una complicación tremenda que mi sitio tenga que ver con eso, porque menudo pollo se me vendría encima... Pero a lo mejor también es cada vez más inevitable. A lo mejor, pero sólo a lo mejor, eso es lo que quiero ser de mayor.


O no. Yo qué sé. ¿Y esto era crecer?


***** "Por las nubes te sentirás libre de tribulación y en el mundo de Nunca Jamás todos tus sueños volarán, sentirás renacer la ilusión. Volarás, volarás, volarás, volarás"

2 comentarios:

DaNieLo dijo...

Saber lo que no quieres es ya un paso muy importante. No creo que todo el mundo llegue a esas conclusiones...

Beijos,
DaNieLo

¿CAMBIÓ LA MAREA? dijo...

Ya, pero qué poquito claro se ve todo cuando te sientes con el paso cambiao al resto del mundo, y encima tus síndromes pre-menstruales duran ya 20 días...