... A todo en general y a todo o a nada en particular...
... A pasado mañana. A echar por la borda en media hora el esfuerzo de tantos meses...
... A la volatidilidad de mi optimismo; a poner en peligro mi frágil estabilidad emocional y pasar de ver siempre el lado positivo al pánico más absoluto sólo por toparme, en este invento diabólico, con una foto en la que también sale Matt Damon...
... A mi escepticismo y mi incredulidad, a veces reales y a veces forzados; a mi ingenuidad, aunque intente esconderla, y mi creerme todo lo que me digan, aunque intente negarlo y negármelo...
... Al pasado y sus fantasmas; al futuro y mis miedos...
... A ti... A mí... A ti y a mí...
... Al vacío, el silencio y la soledad que siempre han estado ahí , a la luz o agazapados pero siempre un lastre cada vez más pesado...
... A no poder nunca más volver a creer que hay lugar para lo bueno, ni poder creerlo a ciegas, ni poder fiarme de los demás, ni siquiera de mí misma. A no volver a confiar...
... A mis contradicciones...
... A no saber nunca en qué momento voy a hundirme en este agujero que me invade y me engulle, ni en qué momento saldré de él, ni si voy a conseguirlo alguna vez... A que todo se hunda cuando mejor aparentaba ir...
... A no ser capaz de expresar cómo me siento; a no saber cómo compartir mis miedos; a no ser totalmente comprendida ni aceptada, o no sentir que lo soy, o no ser capaz de sentirlo... Y eso que alguna vez en la vida tendría que ir tocando...
... A bloquearme. A este bloqueo emocional que me agarrota y nunca me deja relajarme del todo; a no volver a sentir más allá de mí misma...
... A sentirme vulnerable. A serlo...
... A depender del exterior para sentirme segura o insegura; a sentirme poderosa cuando me muestran que lo soy, o insignificante cuando demuestran, o cuando aparentan, que no importo... A depender, sin importar causa o circunstancias.
... A no encontrar más que cobardía por el mundo mundial (esa gente cobarde que no es capaz de afrontar sus sueños, echarle narices a la vida y lucharlos), y esas barreras altas. O que ése sea el argumento que esgrimen para no luchar, para no lucharme... A rebelarme contra esa cobardía y detestarla hasta la obsesión, sin poder relativizarla ni llegar a la indiferencia... A mi propia posible cobardía...
... A ser demasiado, y dar miedo... O a ser demasiado poco y no ser suficiente...
... A fallar y a que me fallen...
... A seguir cuidando y seguir necesitando que me cuiden pero no obteniéndolo...
... A no estar nunca tranquila; a no saber qué es la tranquilidad ni cómo quiero buscarla; a no estar segura de querer encontrarla...
... A no saber qué voy a hacer con mi vida...
... A todos estos obstáculos; a cansarme de luchar contra ellos, a cansarme de tirar de todos los carros yo sola...
... A pasado mañana. A echar por la borda en media hora el esfuerzo de tantos meses...
... A la volatidilidad de mi optimismo; a poner en peligro mi frágil estabilidad emocional y pasar de ver siempre el lado positivo al pánico más absoluto sólo por toparme, en este invento diabólico, con una foto en la que también sale Matt Damon...
... A mi escepticismo y mi incredulidad, a veces reales y a veces forzados; a mi ingenuidad, aunque intente esconderla, y mi creerme todo lo que me digan, aunque intente negarlo y negármelo...
... Al pasado y sus fantasmas; al futuro y mis miedos...
... A ti... A mí... A ti y a mí...
... Al vacío, el silencio y la soledad que siempre han estado ahí , a la luz o agazapados pero siempre un lastre cada vez más pesado...
... A no poder nunca más volver a creer que hay lugar para lo bueno, ni poder creerlo a ciegas, ni poder fiarme de los demás, ni siquiera de mí misma. A no volver a confiar...
... A mis contradicciones...
... A no saber nunca en qué momento voy a hundirme en este agujero que me invade y me engulle, ni en qué momento saldré de él, ni si voy a conseguirlo alguna vez... A que todo se hunda cuando mejor aparentaba ir...
... A no ser capaz de expresar cómo me siento; a no saber cómo compartir mis miedos; a no ser totalmente comprendida ni aceptada, o no sentir que lo soy, o no ser capaz de sentirlo... Y eso que alguna vez en la vida tendría que ir tocando...
... A bloquearme. A este bloqueo emocional que me agarrota y nunca me deja relajarme del todo; a no volver a sentir más allá de mí misma...
... A sentirme vulnerable. A serlo...
... A depender del exterior para sentirme segura o insegura; a sentirme poderosa cuando me muestran que lo soy, o insignificante cuando demuestran, o cuando aparentan, que no importo... A depender, sin importar causa o circunstancias.
... A no encontrar más que cobardía por el mundo mundial (esa gente cobarde que no es capaz de afrontar sus sueños, echarle narices a la vida y lucharlos), y esas barreras altas. O que ése sea el argumento que esgrimen para no luchar, para no lucharme... A rebelarme contra esa cobardía y detestarla hasta la obsesión, sin poder relativizarla ni llegar a la indiferencia... A mi propia posible cobardía...
... A ser demasiado, y dar miedo... O a ser demasiado poco y no ser suficiente...
... A fallar y a que me fallen...
... A seguir cuidando y seguir necesitando que me cuiden pero no obteniéndolo...
... A no estar nunca tranquila; a no saber qué es la tranquilidad ni cómo quiero buscarla; a no estar segura de querer encontrarla...
... A no saber qué voy a hacer con mi vida...
... A todos estos obstáculos; a cansarme de luchar contra ellos, a cansarme de tirar de todos los carros yo sola...
... A que alguien llegue a descubrir que tengo todo este pánico guardado, y que hay lunas, e incluso soles, en las que me domina por completo...
... Sobretodo, tengo pánico al pánico...
****** "En mis sueños veo el mundo caminar; cuando duermo me da miedo despertar" // "El miedo es una grieta que agranda el dolor; miedo que da miedo del miedo que da".
Actualización: tres horas después, aún en pleno agarrotamiento, me he dado cuenta de que había escrito todo el post contando que tenía "pánico de"... Así, tal cual y del tirón. Y me había quedado más ancha que alta. Mi cerebro encendió por fin la luz de alarma y la RAE me confirmó que, en mi idioma, se tiene "pánico a", no "de". Mi pánico, como toda yo, es bien cabezón y utiliza la preposición que le da la gana, pero por si acaso lo he cambiado. Para no darle un disgusto a mi querido censurador, San Torquemada de la Pulcra Expresión. Sí, sí, tú. El que está a punto de quemarse.
Esto demuestra que cuando digo que se me está olvidando hasta el español lo digo con razón...
1 comentario:
Tener pánico a sentir sólo pasa cuando te mojas hasta las cejas. Y eso, my friend, es un bien muy preciado que has de conservar.
Cuando tengas miedo, piensa que ya que estamos...from lost to the river!!
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