jueves, 26 de abril de 2007

Pronósticos que no fallan

Hay un refrán castellano (sabio, como toda la cultura popular) que dice aquello de "A cada guarro le llega su San Martín"... O algo así. Salvando las distancias -que las hay, sin duda-, hoy la frase del día bien podría ser ésa. Ahora sí quieres ser amigo mío, ¿no? ¿Ves como al final vendrías? ¿Ves como tenías que medir tus estrategias y reajustar tus cálculos, porque te llevaban por mal camino? Ahora penas y dolores... Ay, alma de cántaro.

Y yo la verdad es que casi tengo complejo de malvada, revanchista y vengativa por estar sintiendo que he ganado una vez más y que, comme d'habitude, yo llevaba razón y tú acabarías volviendo con el rabo entre las piernas... Casi.

El tiempo pone a cada uno en su sitio. A cada uno, así que también me incluyo por la parte que me pueda tocar. Pero eso de "Ahora que pasas de mí me doy cuenta de que no quería desplazarte de mi vida"... Son misterios de la naturaleza que algún científico, joven o viejo pero sobradamente preparado, debería ponerse a estudiar ya.

Por otra parte... Frecuentemente se me mete una canción en la cabeza y no la suelto. Pero esto ya es más exagerado, porque llevo 5 días sin parar de cantar mentalmente, no sé si me estará queriendo decir algo o será sólo tendencia a la reiteración musical:

"No importa el problema, no importa la solución.
Me quedo con lo poco que queda entero en el corazón.
Me gustan los problemas, no existe otra explicación..."

Y, bueno, además de alguna manera hoy viene al pego, o al menos a mí, en mi fuero interno, me lo parece...





pd: la calidad del vídeo y del sonido no es genial, pero es lo mejor que encontré

2 comentarios:

DaNieLo dijo...

Pues parece que nos volvemos a cruzar, porque hace un par de días me pasó algo por el estilo. Aunque en mi caso seguimos sin tener término medio (ya le gritaré al viento en privado).

¿CAMBIÓ LA MAREA? dijo...

Bueno bueno... que yo me he mostrado escéptica (además lo he dicho claramente) porque ya sabemos que del dicho al hecho hay un trecho larguísimo y, en este caso, más. Ya veremos si se queda sólo en palabras o no. Al menos esta vez no hubo promesas, lo cual ya es un avance...

Grítale en privado, pero suelta de vez en cuando... ¡¡Que sino cuando te muerdas la lengua te envenenas!!