jueves, 12 de marzo de 2009

Y es que en Marzo me toca...

Al final esto no ha salido exactamente como yo pensaba que iba a salir. Pero es que el día ha sido demasiado especial como pa salir inmune. Y ha incluído malas noticias que, sin embargo, no me quitan la sonrisa mientras escribo esto. Además, como mi club de fans me lo estaba reclamando y ya tocaba más de la cuenta... Ahí queda eso.

Pues sí. A veces la vida te sorprende, en los momentos más desconcertantes y en los sitios más inesperados. Te sorprende y, después de llevar siete meses puteándote sin parar, te regala pequeños destellos que te hacen sonreír gratuitamente, y que te recuerdan que, reniegues cuanto reniegues, todos, pero absolutamente TODOS los sitios en los que vivas, por más difíciles que sean, tendrán cosas que merezcan la pena... Y que, puede, todo es posible, que hasta termines echándolos de menos.

O quizá sólo sea mi ciclo vital, que, como en otras ocasiones, está aprimaverándose (si bien mis biorritmos deberían estar ya adaptados a este verano perpetuo, pero puede que no, puede que a mí también me llegue la primavera). Y, como toca cada vez que queda más o menos un mes para cerrar una vuelta al círculo, mi cuerpo se pone tonto: tierno, receptivo, místico, melancólico... Se acercan las despedidas, momento crítico e intenso donde los haya... Y, ahora quizá más que nunca, la intensidad no me molesta. Es más, la voy a recibir con los brazos abiertos, porque ya iba tocando después de tanta apatía.

Me he sentido muy viva esta tarde cuando me habéis dicho, a dos bandas y media, que ya no os veré allí. Joder, qué pena me ha dado. Aun cuando en frío las cosas no siempre se notan, es en estos momentos cuando te das cuenta de cuánto te llegan las cosas, de cuánto quieres a la gente y cuán unida te sientes, mesmo a tu pesar, a determinadas cosas y sitios. Así que no me ha importado sentirme viva y triste esta tarde...

... No me ha importado porque ese mismo lazo me hizo sentirme viva, y contenta, estos últimos días... Cuando compré un periódico como regalo de cumpleaños y, a cambio, recibí un abrazo espontáneo y sincero. Cuando aprendí a tomarme como un chiste la gilipollez estrella de la gilipollas estrella. Cuando por fin conseguí mandar un mensaje que la pereza me dificultaba y leí la palabra "ilusión". Cuando tu "I miss you" y tu promesa de un Jueves Santo me llegaron más que nunca. Cuando luché contra los elementos y gané, y pude pasarme dos noches disfrutando como una enana sacándole fallos a ese documental tan propagandístico. Cuando me cedieron la mitad de un mini panel de burbujas de plástico...

... Cuando de repente, C, con esa bondad intrínseca y esa expresión dulce tan suya, se dio cuenta de que sólo podré conocer a su bebe por foto, porque dentro de mes y medio yo ya no estaré allí. Y no hizo falta que añadiera nada más, porque su cara de pena me lo dijo todo. E hizo que también mi corazoncito se encogiera... Y eso también no... Eso también no tiene precio.

Y qué leches. Por muy cuesta arriba que se pongan las cosas tan frecuentemente... Así da gusto vivir y sonreír. Así da gusto subir las pendientes.



***** "Pero sucede también que sin saber cómo ni cuándo algo te eriza la piel"

1 comentario:

DaNieLo dijo...

Qué chuli :)