Hay dos clases de mujeres en el mundo:
A las que les han llevado el desayuno a la cama, y las que no han tenido nunca en su vida esa suerte.
Lamentablemente, me incluyo en el segundo grupo (¿acabo de auto-etiquetarme como "mujer"? Oh-my-God!! Tan viejuna!): todo lo más, me he tenido que conformar con unas cuantas promesas incumplidas, un "Si lo llego a saber...", y un zumo de naranja en el sofá.
Lo confieso:
Nunca me han traído el desayuno a la cama. Y cada vez lo llevo peor.
***** "Cuando tenga valor para hablar diré que tengo miedo de vivir sin volver a escuchar cómo suena un te quiero".
2 comentarios:
Nena, estoy con el mismo pavo que tú, pero en la cama no se desayuna. De toda la vida...
Hombre que si se desayuna!!
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