Pues estaba yo esta noche, entre bulto y bulto, intentando ver un documental en Telecabezón acerca de emigración, sentimiento, etc. Muy partidista todo. En su línea.
Y claro... Me dio que pensar. Recordé aquella frase que descubrí en una parada de metro de Madrid (y cuyo autor desconozco porque las fuentes no son unánimes). Decía que
"La única patria del hombre es su infancia"
Y no puede parecerme más certera, al final todo se resume a eso. Axiomático. Quizá sea por ahí, digo yo, que me sigue escociendo sobremanera no estar invitada a asomarme a un cachito de esa patria tuya, tan rural e inapetente de puro plana. Como si la pesadez de tus lastres pudiera frenar mi no-nacionalismo. Como si mi única patria no fuera mi infancia.
Y no puede parecerme más certera, al final todo se resume a eso. Axiomático. Quizá sea por ahí, digo yo, que me sigue escociendo sobremanera no estar invitada a asomarme a un cachito de esa patria tuya, tan rural e inapetente de puro plana. Como si la pesadez de tus lastres pudiera frenar mi no-nacionalismo. Como si mi única patria no fuera mi infancia.
Y en cuanto a ti... Tranquilo. Antes de que llegue el momento C (c de casa-de-putas-explotadora), saldaremos la deuda contraída el famoso día K (k de El Kiki, observen las mayúsculas:-), que pude disfrutar gracias a tu comprensión de amigo hormonáutico. Prometido, hombreyá.
1 comentario:
Mis patriotismos la verdad es que son un poco raros. Yo soy de donde piso, de donde he estado, de donde han estado.
Mira lo lejos que me vienen a mi los tortellini y lo que me duele cuando dicen algo malo de Italia...
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